El Athenaeum: El Cazador de Almas

Zennshi mordanas. Ya que estamos cerca de la batalla contra el Rey del Trueno y, más que nada, de sus seguidores Trols y tomando en cuenta que mi anterior redacción fue sobre una deidad de “luz” hoy decidí enfocarme en una deidad de “oscuridad” que muchos Trols veneran, temen y desprecian.

Revola ruk ul zilthuras mordanas.

Hakkar el Cazador de Almas

Hakkar el Cazador de Almas, Dios Sanguinario de los Trols Gurubashi, es una criatura malevolente y destructiva que controlaba la capital caída del imperio Gurubashi, Zul’Gurub. El es posiblemente la única deidad que es parte del panteón trol, el resto de ellos son más poderosos que elementales pero no tan poderosos como dioses. El es el Loa de la Sangre.

Tiempos Ancestrales

Los largos siglos seguidos del Gran Cataclismo del mundo fueron difíciles para las razas trols. El hambre y el terror eran comunes dentro de los reinos rotos. Los Trols Gurubashi, impulsados por medidas desesperadas, buscaron la ayuda de las fuerzas antiguas y místicas. Aunque todos los imperios trols compartían creencias centrales en un gran panteón de dioses primitivos, los Gurubashi cayeron bajo el dominio del más oscuro.

Hakkar el Cazador de Almas, un espíritu vil y sanguinario, escucho el llamado de los trols y decidió ayudarlos. Hakkar dio sus secretos de la sangre a los Gurubashi y los ayudo a extender su civilización a través de la mayor parte de la Vaga de Tuercespina y algunas islas de los mares del sur. A pesar de que les trajo gran poder, Hakkar quería más y más por sus esfuerzos. Les lleno a sus seguidores con rabia asesina y los deleitaba con sus emociones más oscuras. La carnicería que, invariablemente, seguía a Hakkar le sentaba perfectamente, por haber consumido sangre, había desarrollado un gusto por ella. Peor aún, se volvió más poderoso como el que consumía la sangre derramada en su nombre, y su vinculación con el mundo que le estaba dando de comer se hizo más fuerte.

El dios sediento de sangre exigía almas para sacrificios en su nombre todos los días. Soñaba con tener acceso al mundo físico para que pudiera devorar la sangre de todas las criaturas mortales. Con el tiempo, los Gurubashi se habían dado cuenta con la case de criatura con la que se habían aliado, y se volvieron en contra de él. Las tribus más fuertes se levantaron contra Hakkar y sus leales sacerdotes – los Atal’ai.

La terrible guerra que se produjo entre los seguidores de Hakkar y el resto de las tribus Gurubashi se habla solo en susurros. El imperio floreciente fue destrozado por la magia desatada entre el dios furioso y sus hijos rebeldes. Al igual que la batalla parecía más desesperada, los trols lograron destruir el avatar de Hakkar y desterrarlo del mundo.

Incluso sus sacerdotes Atal’ai fueron expulsados finalmente de la capital de Zul’Gurub y obligados a sobrevivir en las tierras pantanosas inexploradas del norte. Dentro de los pantanos sombríos, los sacerdotes construyeron un templo a su dios acido – Atal’Hakkar – donde podían seguir haciendo el trabajo de su maestro.

Templo de Atal’Hakkar

Aunque los sacerdotes fueron desterrados y exiliados, el gran imperio trol se colapso sobre sí mismo. Los sacerdotes exiliados huyeron hacia el norte, en el Pantano de las Penas. Allí se erigió un gran templo a Hakkar – donde podían preparase para su llegada al mundo físico. El gran Aspecto Dragón, Ysera, se entero de los planes de los Atal’ai y aplastó el templo bajo las marisma. A día de hoy, las ruinas del templo ahogado son custodiadas por los dragones verdes que evitan que cualquier persona pueda entrar o salir. Sin embargo, se cree que algunos de los Atal’ai pudieron haber sobrevivido a la ira de Ysera y volvieron a comprometerse a los servicios oscuros de Hakkar.

Su líder espiritual, Jammal’an, tuvo, lo que él llamó, una profecía. El creía que la invocación de Hakkar traería la inmortalidad a los Atal’ai. Incluso preparo un oscuro ritual para llamar al Avatar de Hakkar de nuevo en el mundo físico, pero finalmente se vio frustrado por un grupo de aventureros heroicos que asaltaron el templo.

Zul’Gurub

Con el tiempo, los sacerdotes Atal’ai descubrieron que la forma física de Hakkar solo podría ser convocada dentro de la antigua capital del Imperio Gurubashi, Zul’Gurub. Desafortunadamente, los sacerdotes habían tenido éxito en su búsqueda para traer a Hakkar de nuevo al mundo – informes habían confirmado la presencia del temible Cazador de Almas en el corazón de las ruinas Gurubashi.

Con el fin de calmar al dios de la sangre, los trols de las tierras cercanas se unieron y enviaron a contingente de Sumos Sacerdotes en la ciudad antigua. Cada sacerdote era un campeon poderosos de los Dioses Primarios – El Murciélago, EL Tigre, La Pantera, La Araña, y La Serpiente – pero a pesar de sus mejores esfuerzos, ellos cayeron bajo el dominio de Hakkar. Ahora los campeones y sus aspectos de Dioses Primarios alimentan el impresionante poder del Cazador de Almas. Los aventureros mas valientes como para aventurarse en las ruinas tuvieron que derrotar a cada sumo sacerdote para estar bien preparados para el enfrentamiento final.

Después de que el Cazador de Almas fuera derrotado, el corazón maldito, el aun ardiente recuerdo del poder de Hakkar, fue llevado a Molthor con la esperanza de que los Trols Zandalari supieran como destruirlo.

El Retorno

Varios años después de la derrota de Hakkar en Zul’Gurub, los Atal’ai en el Santuario del Dios Caído habían recuperado una parte importante de su esqueleto y trataron de traer de nuevo a la vida a Hakkar. Ya sus hijos habían aparecido en la zona. Aunque el avatar de Hakkar fue una vez mas vencido en el Templo Sumergido los Atal’ai transportaron la mayor parte de la sangre producida a Zul’Gurub, donde los Hakkari trabajaron para invocar al Dios de la Sangre allí.

Mientras tanto, Jin’do recupero el cuerpo de dos sumos sacerdotes, el Sumo Sacerdote Venoxis y la Suma Sacerdotisa Jeklik, y luego solicito la ayuda de Zanzil el Desterrado para resucitarlos en el servicio de Hakkar. Aunque los agentes de la Tribu Zandalar intentaron detener los dos rituales, solo lograron destruir el cuerpo de Jeklik. No se sabe con exactitud, pero Jin’do requería al Señor sanguinario Mandokir para resucitar a Hakkar.

Poco después de querer detener a Jin’do en su intento de traer de nuevo a Hakkar, los trols Zandalari unieron la mayor parte de las tribus y su promesa de devolver a Zul’Gurub su olvidada gloria. Ellos esperaban usar a Hakkar como un arme hacia las demás razas de Azeroth, para salvar su reino de la destrucción.

Aventureros en Zul’Gurub pudieron ser testigos de que Jin’do, ahora conocido como el “Sojuzgadioses” sostenía a Hakkar en sumisión y despojaba su poder para influirlo en si mismo. Para detener a Jin’do los aventureros tuvieron que romper las cadenas que ataban a Hakkar en el reino de los muertos. Una vez realizado esto Hakkar pone su ira sobre Jin’do dejando solo su cuerpo sin alma. Antes de desaparecer Hakkar envío de vuelta a los héroes de regreso al mundo físico prometiéndoles que pronto se encontrarian con él en el futuro…


7 respuestas a “El Athenaeum: El Cazador de Almas

  1. Como el juego va tan rapido es muy bueno que se relaten estas historias para entender mucho mejor que ha pasado….sobre todo para los que recien llegan al mundo del wow donde ellos aun tienen vivo al mismo lich. felicitaciones por el post.

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