El Athenaeum‏: La Mano de la Justicia

Buenas amigos y amigas! Soy Buscapaz y estare reemplazando a Toby, nuestro querido amigo Huargen, durante su ausencia (de paso desinfectaremos el Athenaeum de las pulgas que había dejado…)

Quiero agradecer a Juanin por permitirme ser escritor aquí (es un verdadero honor poder hacerlo). También agradezco a Okkar que me animo a entrar al sitio, y obviamente también agradezco a Toby que me dejo reemplazarlo.

Hoy les hablare de un personaje que antaño fue una heroína, una persona respetable  que buscaba hacer el bien y encarcelar a los criminales, pero  que poco a poco fue dejando de ser una heroína debido a sucesos que afectaron profundamente su personalidad y mente. Estos sucesos la convirtieron en lo que actualmente es. Sin mas que decir, les dejo la historia

Maiev Cantosombrío

Maiev Cantosombrío pertenecía a la Hermandad de Elune cuando estalló la Guerra de los Ancestros, y su hermano, Jarod Cantosombrío, había ascendido a capitán en la Guardía de Suramar. La familia Cantosombrío no era una familia de sangre noble y no pertenecían a la saga de los Altonatos. Ambos hermanos habían alcanzado sus posiciones por sus propios méritos y logros.

Maiev

La Guerra de los Ancestros

Maiev rendía culto a Elune en el templo de Hajiri, al noroeste de Kalimdor, antes de que comenzara la Guerra de los Ancestros. Como el resto de sus hermanas, Maiev se levantó en armas contra la Legión Ardiente al comienzo de la invasión, uniéndose a la resistencia bajo el mando de Kur’talos Cresta de Cuervo. Poco pudo hacer Maiev excepto observar la destrucción de su patria y ser testigo del asesinato de su familia y amigos a manos de los demonios, acto que la horrorizó de sobremanera.

Conduciendo a los ejércitos de sacerdotisas a la batalla, la Suma Sacerdotisa Dejahna fue herida mortalmente, y ésta nombró a Tyrande Susurravientos como su sucesora. Como una de las maestras más antiguas del clero, Maiev se decepcionó amargamente. Tyrande, que tan solo era una iniciada entonces, había sido claramente bendecida por Elune, dotándola de capacidades sanadoras excepcionales. Sin embargo, Tyrande carecía de la experiencia de Maiev, y según la opinión de la veterana, Tyrande pasaba demasiado tiempo meditando sobre el amor de la diosa y sus aspectos pacíficos.

En un tiempo de guerra, Maiev pensaba que Tyrande habría sido mejor sanadora que líder militar. Sin embargo, muy a su pesar, reconoció a la nueva suma sacerdotisa y siguió sus órdenes sin cuestionarlas.

No fue ésta la única sorpresa de Maiev durante la guerra, puesto que en el curso de los enfrentamientos contra la Legión Ardiente, su hermano Jarod fue de improviso catapultado al liderazgo de los ejércitos, cuando Lord Kur’talos Cresta de Cuervo, comandante de los defensores elfos nocturnos, fue asesinado. Jarod rápidamente dio un paso al frente y mostró grandes dotes para la táctica militar. Este gesto glorioso de Jarod lo convirtió en el nuevo comandante, ante el asombro de su envidiosa hermana Maiev.

Gran cata

Tras sobrevivir milagrosamente al Gran Cataclismo, Maiev llegó a la conclusión que la magia arcana era un poder malévolo que había traído la condenación al mundo. Su furia se desató al descubrir que Illidan había atacado a su hermano que lo había descubierto creando un segundo Pozo de la Eternidad en la cima del Monte Hyjal. Indignados, los elfos de la noche no tardaron en apresar al traidor. Durante su captura, Illidan trató de resistirse desatando sus poderes arcanos que casi acaban con la vida de Dath’Remar Caminante del Sol y Jarod. Solo los esfuerzos de Tyrande, Shandris Plumaluna, y la esposa de Dath’Remar, hicieron posible la captura de Illidan. Maiev se dispuso a matar a Illidan con su arma, pero fue detenida por Tyrande recordándole que Jarod aún seguía vivo. Jarod le dio a Malfurion el derecho a decidir el destino de Illidan sabiendo que los malévolos planes de su hermano eran lo suficientemente graves como para poner fin a sus actividades. Con la ayuda de Cenarius, Malfurion encerró a Illidan en una gran prisión subterránea en los túmulos de Hyjal donde permanecería encadenado y sin poderes hasta el final de los tiempos.

La formación de las Vigilantes

Aunque Maiev respetaba profundamente a Malfurion, su decisión misericordiosa no pudo satisfacerla. Ella se ofreció como carcelera de Illidan, cuyo ataque sobre sus camaradas elfos nocturnos habían terminado con la paciencia de Maiev. La mayoría de los elfos nocturnos empezaron a ver en ese momento a Illidan como un imprudente, y a la vez poderoso. Nunca olvidaron que Illidan había decidido servir a Sargeras, y nunca creyeron en el juramento que hizo, cuando dijo que solo quería obtener poder suficiente para derrotar a la Legión.

Malfurion decidió que los elfos nocturnos no podían permitir que Illidan se escapase en el futuro, por lo que pidió a Maiev que reclutara a voluntarias de la Hermandad de Elune. Junto a Maiev, otras sacerdotisas guerreras se convirtieron en guardianas de Illidan que no le permitirían escapar. Maiev obedeció a Malfurion y formó una nueva orden independiente de la Hermandad de Elune, que se hizo conocer como las Vigilantes. Como líder de la nueva orden, Maiev tomó el cargo de Guardiana, título que ella más tarde concedió a algunas pocas escogidas, elegidas por ella misma, que habían demostrado habilidades excepcionales como guerreras, con grandes capacidades de supervivencia y una fortaleza y disciplina extraordinarias.

Cuando Jarod desapareció una noche, Maiev se apenó de no haber podido hablar con él tras su precipitada marcha. En su ausencia, las Vigilantes se convirtieron en la única compañía de Maiev. A medida que los años se convertían en siglos y estos en milenios, las Vigilantes se transformaron en su única familia.

La Fuga de Illidan

IllidanDemon

Desde el encarcelamiento de Illidan, la misión principal de las Vigilantes fue permanecer en su eterna vigilia sobre él. Sin embargo, los deberes de las Vigilantes aumentaron con el tiempo, y entre sus obligaciones se incluyó capturar, y encarcelar -haciendo todo lo necesario -, a todos aquellos que ellas consideraran criminales peligrosos. Estas nuevas misiones llevaban a algunas Guardianas a tierras muy lejanas durante períodos muy largos, con tal de perseguir y capturar un criminal.

Al poco tiempo antes de que la Tercera Guerra estallara, Maiev se marchó de las prisiones prematuramente para completar una misión importante. Cuando regresó, se encontró con la ausencia de Illidan, y un gran número de sus Vigilantes y Guardianas asesinadas. Maiev realizó una ardua investigación con tal de esclarecer lo ocurrido, y terminó por hallar la verdad, una conclusión espantosa: Tyrande y sus Centinelas habían realizado una incursión a las prisiones, habían atacado a las Vigilantes y habían liberado a Illidan. Pronto los peores temores de Maiev se confirmaron, Illidan no solo había escapado, se había convertido en un demonio mediante un poderoso artefacto, la Calavera de Gul’dan.

El Terror de las mareas

Llena de furia, Maiev reunió a todas las Vigilantes restantes y, junto a su fiel lugarteniente Naisha, comenzó la búsqueda y rastreo de Illidan. Maiev y sus tropas persiguieron a Illidan por el bosque de Vallefresno, donde combatieron contra sus sátiros y los lechucicos lunares que habían enloquecido.

Maiev y Naisha

Atravesaron las aldeas elfas que Illidan había arrasado y consiguieron llegar a los puertos élficos de Nendis, derrotando a sus repugnantes nagas, y recuperando los barcos que Illidan no logró quemar. Lo persiguieron por mar hasta las Islas Abruptas, y lo alcanzaron en la Tumba de Sargeras. Cuando ellas se enfrentaron a él, Illidan ya había conseguido su objetivo, había recuperado el artefacto mágico que perseguía: el Ojo de Sargeras.

Illidan no había olvidado el largo encarcelamiento, al contrario, en lugar de aprender de su castigo, Illidan había aprendido a odiar a Maiev por haber cumplido su promesa a Malfurion. Así, Illidan utilizó el poder del Ojo de Sargeras, derrumbando parte de las criptas de la tumba, inundando los pasadizos del laberinto y atrapando a Maiev y sus Vigilantes dentro. Naisha convenció a Maiev para que escapase utilizando sus poderes, puesto que ella era la única que podía huir de la tumba para continuar con la caza de Illidan. Maiev logró escapar, pero prometió a Naisha y a sus hermanas que vengaría sus muertes a manos de Illidan. En un solo instante, Illidan había casi aniquilado a la orden de las Vigilantes de Maiev. Con su campamento base asediado por los nagas y Lady Vashj, a las órdenes de Illidan, Maiev envió una mensajera a Malfurion, advirtiéndole que Illidan era libre de nuevo, y que se había hecho con el control de una magia peligrosa.

Cooperación Forzada

Malfurion y Tyrande acudieron apresuradamente a las Islas Abruptas y ayudaron a Maiev a rechazar la ofensiva de los nagas, siervos de Illidan, pero él y Vashj consiguieron huir hacia el este, hacia Lordaeron. Aunque Maiev agradeció a Malfurion por haber venido a rescatarlas en persona, no pudo perdonar a Tyrande, y le echó en cara la culpa de la fuga de Illidan y de la matanza de sus Vigilantes. Ambas se enzarzaron en una violenta discusión pero Malfurion ordenó a las dos guardar silencio y ocuparse del asunto de illidan, más tarde podrían ajustar sus cuentas. Los tres dirigieron sus tropas hacia el continente del este, en busca de Illidan.

Maiev 3

Mientras Malfurion fue a conversar con la tierra y descubrir el paradero de su hermano, Maiev y Tyrande siguieron el rastro de Illidan juntas, y en su búsqueda se encontraron con el Príncipe Kael’thas Caminante del Sol. Kael’thas dirigía un grupo de supervivientes elfos de sangre hacia un lugar seguro tras abandonar sus tierras natales que ahora estaban plagadas. Maiev y Tyrande decidieron acompañar a Kael, no sin discutir entre ellas antes, y proteger a él y a su caravana de los ataques de la Plaga. A cambio, el príncipe y sus elfos de sangre prometieron ayudarlas a localizar a Illidan y derrotarlo, por lo que Maiev accedió.

Durante el camino, fueron emboscados por los no-muertos. Mientras la caravana avanzaba, Tyrande se encargaba de mantener al enemigo a raya. La persecución duró hasta que alcanzaron un río y Tyrande se quedó en el puente para cortar el paso a los no-muertos. Con la ayuda de Elune invocó una lluvia de estrellas pero el puente no resistió y Tyrande cayó a las aguas, siendo arrastrada por la corriente. Kael trató de ayudarla pero Maiev lo detuvo. La guardiana sabía que el tiempo apremiaba y que Illidan debía ser detenido de inmediato por lo que cualquier sacrificio era necesario con tal de conseguir su objetivo. Por eso, tras terminar de escoltar la caravana, Maiev le exigió a Kael’thas que le ayudara a buscar a Illidan en las ruinas de Dalaran.

Justicia por todos los medios

El amor de Malfurion por Tyrande era conocido por Maiev, y había durado durante miles de años. A pesar de su sabiduría, de la cual Maiev no tenía dudas, por lo que lo respetaba encarecidamente, ella sabía que si le contaba la verdad a Malfurion -que Tyrande podía seguir con vida, aunque quizá sin ayuda no podría sobrevivir -, empezarían la búsqueda de la sacerdotisa perdiendo un tiempo importante. Sabía que Malfurion optaría por intentar rescatar a su amada, que probablemente ya estaba muerta o moribunda, y que además era una traidora -a ojos de Maiev -, en lugar de perseguir a Illidan, que era una clara amenaza para el mundo entero.

En consecuencia, Maiev dijo a Malfurion que Tyrande había caído en la batalla, asesinada por el Azote. “A muerto. Yo misma la he visto caer partida en dos”, dijo Maiev. Malfurion se vio inspirado por un nuevo sentimiento de venganza, igual que ella por la muerte de Naisha. Illidan, ahora que Maiev tenía a Malfurion de su lado, por fin, pagaría por todas las muertes de las que era culpable.

Avatar de venganza

Con la ayuda de Kael’thas y Magroth, un paladín de la Mano de Plata, Maiev y Malfurion lucharon contra los nagas en las ruinas de Dalaran y destruyeron los planes de Illidan que estaba conjurando un gran hechizo con el Ojo de Sargeras. Tras frustrar sus planes, Illidan les confesó que trataba de dañar al Rey Exánime que se encontraba en Rasganorte y que era quien controlaba a los no-muertos que estaban asolando Lordaeron. Malfurion le recriminó a su hermano que no pensara en las consecuencias que sus actos podían tener, no solo en el orden natural del mundo sino con sus seres queridos, poniendo de ejemplo lo sucedido con Tyrande, a quien Illidan siempre había amado.

Lamentablemente, el destino de Tyrande surgió a la luz en ese mismo momento, cuando Kael confesó a Malfurion que Maiev le había mentido, y Tyrande podría seguir viva río abajo. Illidan, rápidamente, ofreció su ayuda para rescatar a Tyrande, y de pronto, Malfurion puso todo el odio y rabia sobre Maiev en lugar de Illidan. El poderoso druida la enredó con las raíces de la tierra para inmovilizarla, y así, Illidan y Malfurion huyeron de Maiev para ir en busca de Tyrande.

Piedad o Justicia

Maiev se liberó de la plantas que la sostenían y reunió los pocos soldados que le quedaban. Reanudó su búsqueda para descubrir que Tyrande había sido rescatada, y que Malfurion y la sacerdotisa se estaban despidiendo de Illidan, un demonio criminal, de una forma que parecía incluso cariñosa.

Ellos lo perdonaban, lo desterraban, y lo dejaban marchar.

Él era un demonio que había asesinado incontables inocentes, había extendido la corrupción y la locura entre las bestias del bosque, y casi había causado un daño irreparable a Azeroth. Jarod había dado a Malfurion la responsabilidad de determinar el destino de Illidan, pero Malfurion lo dejaba escapar porque el demonio había salvado a su amada Tyrande, “una asquerosa traidora incapaz de dirigir a los ejércitos”.

Malfurion sentía que Illidan ya había limpiado sus manos de toda la sangre que había derramado. Maiev no discutió. Ya no cabía discusión, ya no respetaba a Malfurion, para ella Tyrande era una impostora. Las Vigilantes asesinadas habían sido olvidadas por Malfurion y Tyrande, habían sido traicionadas por su propio gobierno. Si aquel gobierno no vengaba las muertes de sus hermanas, entonces, por Elune, Maiev se encargaría de vengarlas ella misma.

Cuando Illidan abrió y atravesó el portal, mientras Tyrande y Malfurion se despedían de él, Maiev apareció detrás de la Sacerdotisa y el Druida, junto con lo que le quedaban de sus fuerzas, diciendo y reclamando – “¡Estúpidos! ¿¡Es que no tenéis sentido de la justicia!?”- Tyrande trato de entrar en razón con Maiev, pero ella no podía hacerlo. – “Olvídala, ahora es toda venganza.” – Le dijo Malfurion a Tyrande

Ninguna Piedad, Ninguna Rendición

Maiev portal

Surgiendo del portal, Maiev y sus tropas se encontraron en la tierra desgarrada de Terrallende. Pudieron percatarse de que Illidan había escapado solo, sin sus siervos naga que permanecían en Azeroth. Enormemente superado en número, sus poderes viles eran de poca ayuda para escapar de Maiev y sus soldados. El acero de la imponente armadura de Maiev era ya impenetrable, ella ahora era mucho más poderosa, e Illidan fue fácilmente derrotado.

La Guardiana Maiev transportaba a Illidan inconsciente en una jaula mágica, cuando de pronto fue atacada. Lady Vashj había llegado a Terrallende, y ahora tenía nuevos aliados: los mismos elfos de sangre que Maiev ayudó a escapar del Azote. Maiev y sus tropas lucharon fervientemente contra los naga y Kael’thas, pero el nuevo ejército superaba en número al suyo, y finalmente fue derrotada. Vashj y Kael recuperaron la jaula de Illidan y lo liberaron.

Su destino en Terrallende

Maiev continuaba con vida, pero ciertamente no era la mejor de las formas de estar viva. La carcelera se había convertido en prisionera. Estuvo presa durante casi 6 años, mientras que Akama la vigilaba muy de cerca. Ni siquiera era Illidan que se molestaba en vigilar a Maiev, sino que era uno de sus lacayos que la mantenían en cautiverio. Así que de esta forma, Maiev perdió todo, había sido humillada por aquel a quien debió haber capturado. Pero fue entonces cuando conoció a otra persona, que al igual que ella, también era prisionero de Illidan. Ella desconfió al principio, ¿pero quién la puede culpar por ser así?, en ese momento Maiev era una persona que lo había perdido todo, pero aun así mantenía su objetivo, el ajusticiar a Illidan.

Akama y Maiev

Los planes de Maiev se ven realizados cuando los héroes de la Alianza y la Horda convencen a Akama de traicionar a su amo. Entonces es cuando Maiev es liberada, y allí decide que tiene cuentas que saldar con Illidan Ella desaparece en cuanto la liberan, pero cuando pareciera ser que los héroes de Shattrath caerán ante la furia de Illidan, Maiev aparece, reclamando venganza.

Illidan: ¿Esto es todo mortales?, ¿esto es todo el esfuerzo que pueden dar? <Maiev entra caminando lentamente por la puerta>

Maiev: Su furia… es insignificante comparada con la mía. Tenemos asuntos pendientes entre tú y yo, Illidan.

Illidan: ¡Maiev!…. ¿¡cómo es posible!?

Maiev: La caza ha terminado… hoy… ¡se hará justicia!

La batalla comienza y Maiev se transforma en un Avatar de Venganza, y al grito de “¡Por Naisha!” se lanza a la batalla. Luego de algunos minutos de incesante batalla, Maiev ha vencido a Illidan. Pero es ahí cuando se da cuenta de algo terrible.

aaaaa

Illidan: Has ganado… Maiev. Pero la cazadora no es nada sin su presa… Tú no eres nada sin mí.

Maiev: Tienes razón. Me siento vacía… no soy nada… Buena suerte campeones.

La locura de la guardiana

Tras buscar algo que llenara su existencia tras la muerte de Illidan, Maiev dejó Terrallende y viajó a Darnassus para reunirse con los elfos de la noche. A pesar de lo sucedido con Tyrande en Lordaeron, se le permitió volver a Teldrassil para entrenar a las nuevas generaciones de Vigilantes, las cuales eran fanáticamente leales a Maiev y su causa. Cuando Malfurion y Tyrande permitieron que los Altonatos y los Huargen vivieran con ellos en Darnassus, Maiev se indignó al contemplar como los causantes de la Guerra de los Ancestros y el resto de las razas de la Alianza se inmiscuían en los asuntos de los elfos de la noche.

Su hermano, Jarod, también había regresado tras diez mil años de autoexilio. Verle desear una vida sencilla, sabiendo que podría haber sido el líder de los Kaldorei, significó una deshonra para Maiev. El primer encuentro entre los hermanos comenzó de manera amarga, aunque Maiev disculpó la conducta de su hermano cuando este la compadeció por las difíciles decisiones que había tenido que tomar Maiev para cumplir con sus obligaciones. Aún se sentía orgullosa de Jarod pero también sabía que podía manipularlo como a un títere para sus propios fines.

aaaaaaaaa

Cuando el mago altonato Thera’brin fue asesinado y su cadáver abandonado en el campo de entrenamiento de las Vigilantes, todas las miradas se centraron en la orden. Maiev, con el beneplácito de Malfurion y Tyrande, se ofreció a investigar el suceso y llevar al culpable ante la justicia. Lo que nadie sabía era que Maiev había sido la responsable de las muertes de los altonatos a quienes pretendía eliminar empezando por sus líderes. Su paso siguiente era aún más siniestro: eliminar a Malfurion por considerar que era culpable de la misma arrogancia que hermano Illidan al haber privado de la inmortalidad a su pueblo. Sus años de dedicación mezclados con la tortura que tuvo que soportar mientras era prisionera de Illidan, había hecho que su comportamiento derivara en locura y precisamente su gran habilidad de supervivencia había hecho que pudiera ocultarlo a ojos de los demás.

Durante su lucha contra Malfurion, Maiev le reveló que soñaba con una sociedad elfa independiente que llevara sus propios asuntos sin depender de nadie más, sin la ayuda de la Alianza. Sus grandes dotes casi acaban con Malfurion, que hubiera caído de no ser por la intervención de Jarod que lo liberó y le dio tiempo a rescatar a los altonatos que Maiev había capturado en una trampa mortal. La intervención de Jarod, aunque providencial, no fue completa ya que, al verse incapaz de matar a su propia hermana, la dejó escapar. Los altonatos estaban a salvo y la mayoría de las nuevas Vigilantes muertas. Maiev huyo de la escena desvaneciéndose en la oscuridad de la noche. No se sabe más de ella hasta la fecha.


12 respuestas a “El Athenaeum‏: La Mano de la Justicia

      1. A los elfos de la noche no nos gustan las criaturas demoniacas. Tus esbirros están en un mejor lugar ahora 😉

        Hablando en serio, es un honor para mi ser tu sucesor 😀
        Voy a dar lo mejor de mi y no te decepcionare.

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      2. Sé que lo harás 😉

        Y descuida si me decepcionas tengo unos cuantos asesinos en mi arsenal que me pueden hacer ciertos favores…

        Y si algún día tienes alguna duda ya sabes dónde encontrarme XD

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  1. Buena Buscapaz te felicito, he de admitir que Blizzard arruinó a este excelente personaje, me parece algo triste su destino, si Naisha hubiera sobrevivido tal vez no hubiera padecido esta locura.. me pregunto donde estará Maiev…

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      1. Podría ser que junte fuerzas con algunos elfos que estén en contra de los Altonato… ¿Pero no podrá ser redimible Maiev?, a mi me gustaría creer que sí….

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