El Athenaeum‏: El Señor Regente

Ishnu-alah amigos y amigas! Ha pasado una semana mas y el Athenaeum abre nuevamente sus puertas. Hoy les narrare la historia de un personaje que no tuvo protagonismo durante gran parte de World of Warcraft (no tuvo relevancia en el juego), pero que en Mists of Pandaria, al parecer, decidió salir de su escondite. Hoy les traigo la historia de Bob!… Ejem… Quise decir, Lor’themar Theron!

Lor’themar Theron

Lor’themar Theron es el Señor Regente de Quel’Thalas. Es el líder de los elfos de sangre de Azeroth en ausencia del Príncipe Kael’thas Caminante del Sol. Después de la traición y posterior muerte del Príncipe, Lor’themar se convirtió en el único líder de su pueblo.

Lor'themar Theron cataclysm

Durante la Segunda Guerra

Lor’themar era el segundo al mando de Sylvanas Brisaveloz, la General Forestal de Lunargenta, durante la Segunda Guerra. Lor’themar se unió a sus hermanos en la batalla contra las fuerzas de invasión de la Antigua Horda después de que el Rey Anasterian Caminante del Sol decidiese eliminar a los Amani de una vez por todas. Con su armadura recubierta de la sangre de sus enemigos, se reunió con Alleria y Turalyon un poco antes de que iniciase la invasión aérea de los orcos del Clan Faucedraco y sus dragones rojos

Logró escapar con sus forestales del infierno causado por los desenfrenados dragones rojos, a pesar de que no pudieron extinguir las llamas para salvar a su pueblo. Las llamas se extendieron rápidamente por los bosques del sur de Quel’Thalas y por esa razón Los humanos enviaron a Alleria en busca de ayuda a Lunargenta, que tan sólo se encontraba a un par de días del campo de batalla. La ayuda llego pronto ya que Sylvanas dio la orden de marchar contra los orcos, y así fue como las tropas de la Horda se vieron atrapadas entre dos frentes, por un lado el ejército de Quel’Thalas, dirigido por Sylvanas, y por el otro lado el humano, a las órdenes del paladín Turalyon. La batalla duro varios días, pero los orcos tuvieron que retirarse debido a las numerosas bajas que sufrieron.

A pesar de la victoria, algunos elfos nobles (incluyendo al propio Rey Anasterian Caminante del Sol) culparon a los humanos por su paupérrima gestión durante la quema de sus bosques. El rey Terenas de Lordaeron, les recordó que sin su intervención y el sacrificio de cientos de sus hombres no habría quedado nada de Quel’Thalas. Esto no sirvió para calmar los ánimos ya que los elfos abandonaron la Alianza. Con este acto, Lor’themar y todos los elfos nobles quedaron aislados del resto del mundo.

En la Tercera Guerra

Muchos años más tarde, tras el aislamiento de Quel’Thalas de la Alianza, Lor’themar se había convertido en el comandante de los Errantes – en concreto, velaba por la Fuente del Sol y salvaguardaba Quel’Thalas. Durante este tiempo, se hizo amigo de Dar’Khan Drathir, un miembro desilusionado del Consejo de Lunargenta, anhelaba el reconocimiento que sentía que él nunca recibió.

Novela Lord Theron

Dar’Khan utilizó su amistad para conseguir información exclusiva de las defensas de Quel’Thalas – e informó al caballero de la Muerte y heredero de Lordaeron, al malvado Príncipe Arthas (a quien Dar’Khan había vendido su lealtad), de cómo evitarlos. Arthas y sus legiones de no-muertos asediaron Lunargenta, y a pesar de la creencia de Lor’themar de que la situación aún podría ser salvada, ya era demasiado tarde.

El Cuerpo de Forestales luchó contra Arthas en todo momento, pero fueron llevados cada vez más y más atrás, hacia su capital. Sylvanas Brisaveloz fue asesinada por Arthas a las afueras de Lunargenta, la ciudad fue saqueada, y los no-muertos mataron al Rey Anasterian y a todo el Consejo de Lunargenta. El mismo Lor’themar fue gravemente herido durante la caótica batalla y perdió su ojo izquierdo. Theron se abrió camino a la Isla de Quel’Danas, donde personalmente fue testigo de la corrupción de la Fuente del Sol.

Theron vs la plaga

Tras la muerte de Sylvanas, Lor’themar se hizo cargo del liderazgo de los elfos nobles nombrándose General y fue el responsable de la protección de Quel’Thalas frente a La Plaga antes y durante la reconstrucción de Lunargenta.

Poco después, el príncipe Kael’thas volvió de Dalaran para proclamar el renacimiento de los elfos nobles como “elfos de sangre”, o “Sin’dorei”, en honor a los caídos. Elegido Regente de Quel’Thalas, Lor’themar fue encomendado a “proteger la tierra y buscar una cura para el pueblo” mientras Kael’thas juntó un grupo de elfos de sangre para unirse a la resistencia al mando de Garithos contra La Plaga de Lordaeron.

Reclamando Quel’thalas

Tras el abandono de la Nueva Alianza, Kael’thas había viajado a Terrallende para reclamar un nuevo hogar para su pueblo, contando con el 15% de los sin’dorei junto a él. Sin embargo, no había olvidado a su pueblo de Azeroth: el Gran magister Rommath y un número de magistri fueron enviados de vuelta a Quel’Thalas, con las siguientes órdenes: Lor’themar debía proteger Quel’Thalas en su lugar y preparar a su gente para unirse al príncipe en el paraíso prometido de Terrallende. Rommath también notificó de un nuevo método para saciar la adicción mágica. Este proceso fue la recolección de magia arcana, incluyendo las criaturas de maná enloquecidas desde la destrucción de la Fuente del Sol. Los elfos de Quel’Thalas generalmente acogieron bien este eficaz método, aunque una minoría no.

Como la figura de más alta autoridad en Quel’Thalas, gobernando conjuntamente con el heredero en Terrallende, Lor’themar se vio obligado a exiliar a varios de sus antiguos compañeros que se negaron a aceptar las enseñanzas de Rommath, diciéndose a si mismo que no podría liderar una nación dividida. Esta decisión le afectaría profundamente, durante las tribulaciones venideras.

La Plaga, cuyas amenazas habían provocado grandes problemas a Lor’themar y a sus forestales, resultó ser poco para Rommath y los magistri, que rápidamente recuperaron y reconstruyeron la Ciudad de Lunargenta de “la noche a la mañana”. Gobernando como el Señor Regente de Quel’Thalas, Lor’themar preside la restaurada ciudad. Fue ayudado por sus dos asesores principales en esta difícil tarea: su buen amigo Halduron y el defensor más fiel del príncipe, Rommath.

Theron Halduron y Rommath

 La Trilogia del Pozo del Sol

Tras la Tercera Guerra, y tras la partida de Kael’thas a Terrallende, el traidor Dar’Khan Drathir  persiguió a Anveena Teague, la protectora de la Fuente del Sol, en Quel’Thalas. Liderando un grupo de forestales elfos de sangre y empleando tácticas de guerrilla contra las fuerzas de la Plaga, Lor’themar, junto con su amigo íntimo Halduron Alasol, trató de aliviar su devastada y destruida patria de las garras de la Plaga. Después de una escaramuza, Lor’themar pidió que sus camaradas caídos fuesen quemados – para asegurarse de que no pudiesen ser resucitados. Se enteró de la presencia de Dar’Khan en Quel’Thalas, y le explicó a Halduron su historia con el mayor traidor de la nación.

Después de la traición de Dar’Khan, Lor’themar había luchado desesperadamente para proteger  la Fuente del Sol, y aunque sobrevivió al ataque de la Plaga, observó personalmente como destruyeron la fuente. Ese día, decidió proteger los restos de Quel’Thalas de ser aún más corrompida por la Plaga y, sobre todo, por Dar’Khan. Lor’themar reunió a sus forestales y se dirigieron a destruirle.

Trilogia del pozo del sol

Lor’themar observó como Dar’Khan hablaba con Anveena. Organizó una emboscada y sus fuerzas rodearon a Dar’Khan, pero el gran traidor convocó a los esqueletos de los elfos nobles caídos para protegerse. Lor’themar y sus forestales fueron superados en número, y se vieron obligados a retirarse. De vuelta a la normalidad, se sorprendió al oír una voz que resonó con fuerza en la distancia, que identifica como perteneciente a la antigua General Forestal – la reina alma en pena, Sylvanas Brisaveloz. Lor’themar abordó a Kalecgos y a sus compañeros, sugiriéndoles que tiraran las armas y se rindieran. Les ofreció una oportunidad para vivir – le tenían que informar sobre la ubicación a Sylvanas. Kalecgos, sin embargo, le reveló la ubicación de Anveena, y le dijo que Dar’Khan era tanto su enemigo como suyo.

Aunque Lor’themar se mostro reacio a confiar en la palabra de un mestizo, Kalecgos le afirmó que no era tal cosa – de hecho, era un dragón azul, aunque en ese momento no tenía la capacidad de transformarse. Lor’themar y Halduron no se creyeron tal estupidez, y Lor’themar burlonamente le reto a probarlo. En ese momento, Tyrigosa  reveló su forma de dragona a los conmocionados elfos de sangre. Confundido, Lor’themar se arrodilló y se disculpó por su falta de respeto.

Theron y Kalecgos

Mantuvo una charla con sus nuevos compañeros y les reveló la historia oculta de la desaparición de Sylvanas Brisaveloz. No estaba seguro de si la Reina Alma en Pena sería amiga o enemiga, pero al menos reconoció que ella siempre sería una enemiga de Dar’Khan. El grupo viajó a la Arboleda de La Fuente del Sol, y Kalegcos le revelo que Anveena era en realidad el avatar mortal de la mismísima fuente sagrada. Tras esto, Lor’themar dividió su grupo. Se unió con Halduron y compañía, mientras Kalecgos se ocupaba de Dar’Khan.

Lor’themar volvió una vez más a atacar a Dar’Khan, aunque el traidor se burlo de el por sus fracasos constantes y volvió su atención hacia Kalecgos. La mismísima Anveena fue capaz de despertar y aniquiló a Dar’Khan con el gran poder de la Fuente del Sol.

A raíz de la derrota de Dar’Khan y de las revelaciones que rodeaban a Anveena, Lor’themar la dispuso bajo la protección de los elfos de sangre – su verdadera identidad se mantuvo en secreto.

La traición de Kael’thas

Liderando a los elfos de sangre conjuntamente con el príncipe Kael’thas, Lor’themar cuidó de Quel’Thalas como Señor Regente. Sin embargo, sin el apoyo de la Alianza y con la amenaza persistente de la Plaga, Lor’themar empezó a buscar aliados. Inicialmente, esto sucedió en varias formas – un embajador de la Alianza parecía dispuesto a reconstruir los lazos rotos entre Quel’Thalas y la Alianza, aunque se trataba de una farsa; Guardayunque y varias centinelas les espiaban y saboteaban los sagrarios arcanos de los elfos de sangre, y un giro de los acontecimientos culminaron con la ejecución de Guardayunque.

De improvisto, una fuerza les ofreció ayuda – los Renegados, bajo el liderazgo de la antigua General Forestal Sylvanas Brisaveloz. Aunque en un principio sospecharon que fuese una trampa, los elfos de sangre permitieron a los Renegados ayudarles en cuanto a mano de obra en las Tierras Fantasma. A través de los Renegados, Lor’themar comenzó a forjar una alianza con la facción de sus aliados – la Horda.

Antiguo modelo de Lor'themar

Contra todo pronóstico. Dar’Khan Drathir  logró sobrevivir a la furia de Anveena y continuó con la idea de robar el poder de la Fuente del Sol. El magister Kaendris  envió tropas para derrotarlo, y envió la cabeza del gran traidor a Lor’themar. Satisfecho con este giro de los acontecimientos, confío en que una importante derrota de La Plaga importante en las Tierras Fantasma demostraría el poder de los sin’dorei, por lo que le envió una carta a Thrall en la que le solicitó un puesto de igualdad con el resto de la Horda.

Tiempo después, Kael’thas regresó a Quel’Thalas en un intento de invocar a su nuevo maestro, Kil’jaeden,  a través de la Fuente del Sol. Atacó la Ciudad de Lunargenta con sus elfos sangrevil y secuestró a la fuente de poder de los Caballeros de Sangre – el naaru M’uru , a quien Kael’thas había sometido en el Castillo de la Tempestad previamente. Lor’themar le dijo a su pueblo que iban a perdurar a pesar de la traición de Kael’thas y que, como hizo Arthas antes que él, Kael’thas no iba a aplastar el espíritu de los sin’dorei. Tras la derrota de Kael’thas en el Bancal del Magister y el destierro de Kil’jaeden, la Fuente del Sol fue restaurada con el sacrificio de M’uru.

Personalmente contempló a la Fuente del Sol restaurada después de su revitalización.

Parecía que los sin’dorei  lo habían aceptado como lider en ausencia de la superviviente realeza. Los elfos de sangre, que una vez habían anunciado que Kael’thas les llevaría al poder y gloria, ahora decían que Lor’themar los llevaría.

A la sombra del Sol

Lor’themar, todavía con las recientes cicatrices por la traición de Kael’thas y la guerra civil, se había convertido en el único líder de los elfos de sangre. A pesar de su estado, y a pesar del apoyo de Rommath e incluso de Halduron, Lor’themar mantuvo la creencia de que él es el Señor Regente – no es el rey – citando a Anasterian como el último rey de Quel’Thalas .

A la sombra del sol

Después de recibir numerosas cartas de Aethas Atracasol, las cuales Lor’themar había decidido ignorar, el archimago anunció su intención de visitar la Ciudad de Lunargenta. Días después de este anuncio, Aethas  se teletransporto a la Aguja Furia del Sol donde lo estaban esperando Lor’themar, Rommanth, y Halduron.

Luego de las respectivas presentaciones, Aethas reveló que Malygos le declararo la guerra a todos los magos y, en particular, a los del Kirin Tor. Este pidió la ayuda de su pueblo para hacer frente a la amenaza que planteaba el enloquecido Dragón  Aspecto, en nombre del Kirin Tor.

Lor’themar mencionó que tenía negocios en el sur, y le dijo al Archimago que podía quedarse hasta que el tomara una decisión.

Días más tarde, Lor’themar y varios guardias de honor errantes, comenzaron su viaje hacia el sur, hacia el Refugio Quel’Lithien. Fue recibido por los forestales Quel’dorei, y después de un duro intercambio de palabras con ellos, arrojó sus armas. Solicitó una audiencia con el Señor forestal Lanzalcón y Aurora Clamacielos, se le concedió el permiso, y Lor’themar se encontró cara a cara con ambos. Les reveló que un gran número de los Furia del Sol habían vuelto a Quel’Thalas, y Lanzalcón preguntó si el regreso de las fuerzas del príncipe significaba que estaba allí para pedir disculpas en nombre de Kael’thas, Lor’themar les dijo que sería así si fuese que el Príncipe estuviese vivo. Al sorprenderse Lanzalcón con tal noticia, Lor’themar les contó dolorosamente la historia de la suerte que corrió el heredero, y Aurora concluyó que la Fuente del Sol había sido restaurada por magia sagrada.

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Lanzalcón preguntó acerca de quién se llevaría la corona de Quel’Thalas, y Lor’themar (refiriéndose al real decreto del Príncipe Kael’thas que decía que Anasterian sería el último rey de Quel’Thalas) afirmó que no había ninguno con vida con derecho a ella. Una vez informados de este giro de los acontecimientos, mencionó que ahora las Tierras Fantasma se había vuelto mucho más seguras con la entrada de los Furia del Sol, y podría ofrecer ayuda y suministros a los Quel’dorei. A pesar de las buenas intenciones de Lor’themar, Lanzalcón se enfureció con tal idea. Lanzalcón acuso a Lor’themar de haber desterrado a los pocos que se opusieron a las enseñanzas radicales de Rommath en lugar de liderar a una nación dividida, y que se habían visto obligados a  vivir dentro de las Tierras de la Peste en vez de en sus hogares. Además, mencionó que los agentes de la Horda en nombre de Nathanos Clamañublo  habían atacado el refugio, saqueando sus documentos de registro y matando a varios forestales. Lanzalcón afirmó que estos Renegados eran aliados Lor’themar, y que, por derecho, debería matarle como represalia, y enviar su cabeza a Sylvanas.

Lor’themar intentó calmar los ánimos, asegurándoles que ignoraba por completo lo ocurrido con Nathanos Clamañublo, aunque fue en vano. Lanzalcón no se atrevió a pedir su muerte, sino que le exigió que se fuera, y que cualquier “ayuda” que se atreviese a enviar a Quel’Lithien sería devuelta. El Señor Regente inmediatamente abandonó el lugar con sus Errantes, y se encontró con una herida emocional mucho más profunda de lo que había esperado.

Furia del sol

A su regreso, luego de contarles a sus asesores sobre lo ocurrido, Rommath y Halduron concluyeron que el viaje había resultado ser un fracaso. Más tarde, Lor’themar le contó a Halduron las razones por las que no tuvo más remedio que desterrar a los Quel’dorei. No podía permitirse el lujo de llevar una nación dividida. Halduron alentó al amargado Señor Regente, y le dijo que a pesar de que confiar en los Renegados fuese un riesgo, nadie más hubiese luchado por Quel’Thalas cuando esta peligraba.

Más tarde, mientras Lor’themar empezaba a considerar cómo lidiar con la petición de Aethas, es interrumpido por un mensajero, quien afirma que alguien importante estaba allí para verlo. El mensajero le informó que la Reina Alma en Pena no podía esperar. Rápidamente, Lor’themar se dirigió a la Aguja Furia del Sol para reunirse con la Dama Oscura. Sylvanas le informó que la Horda le había declarado la guerra al Rey Exánime, e insistió en que los sin’dorei debían enviar a sus tropas.

Lor’themar no está de acuerdo con esto ya que recién acababan de superar la guerra civil en Quel’Danas. Sylvanas le dijo que si los sin’dorei no se movilizaban, perderían el apoyo de la Horda – específicamente, el apoyo de los Renegados en sus tierras. Con la presión que esto suponía, ya que sin ayuda de los renegados probablemente Quel’Thalas volvería a ser invadida, el Señor Regente tuvo que aceptar, aunque Rommath estuviese en desacuerdo.

Rommath

Rommath se indignó y se enfrentó a Lor’themar por ceder a lo que esencialmente era un chantaje. Lor’themar le aseguró que él haría cualquier cosa para mantener la supervivencia de Quel’Thalas, incluso si eso significaba ser una marioneta. Rommath le dijo de que otro líder de los sin’dorei había dicho algo parecido y por no desafiarlo, hubo que enterrarlo en Quel’Danas (refiriéndose a Kael’thas) y, luego de dicho eso, se fue a informar a los Caballeros de Sangre sobre la decisión del Señor Regente.

Lor’themar informó a Halduron de lo que había decidido y le ordenó que preparase a los Errantes para la batalla. Halduron también pareció un tanto desalentado por la decisión de Lor’themar, tratándolo con una cortesía inusualmente fría, aunque a diferencia de Rommath, no expresó sus preocupaciones. Lor’themar, finalmente, se comprometió a apoyar a Aethas, aunque no en nombre del Kirin Tor.

Purificación de Quel’Delar

Tras la restauración de la Fuente del Sol y los acontecimientos que ocurrieron en Quel’Danas, Lor’themar Theron abrió el sitio sagrado como un lugar de culto para su pueblo. La propia Fuente del Sol ahora estaba custodiada por guardianes Arcanos y por guardias de honor. También permitió que los peregrinos – tanto elfos de sangre como elfos nobles – puedan visitarla. El mismísimo Lor’themar es visto ante la Fuente del Sol durante la misión de restaurar Quel’Delar, junto a Rommath, Liadrin  y Auric Cazasol. Al inicio dudaba de la autenticidad de la espada pero cambió de opinión.

Quel'delar

En cuanto a los que no eran elfos de sangre, Lor’themar les agradeció que devolviesen Quel’Delar a “sus legítimos dueños”, y trató de reclamarla. Sin embargo, la espada no lo reconoció como su dueño.

Lor’themar simplemente observó como Quel’Delar fue purificada en la Fuente del Sol. Rommath y Auric dieron palabras de apoyo al aventurero sin’dorei durante la restauración de la hoja, y el señor regente se arrodilló ante él. Lor’themar le nombró un héroe y una inspiración para los sin’dorei, un “símbolo de su resistencia frente a la tragedia y la traición”, y Rommath lo insto a llevar la espada al archimago Aethas Atracasol.

El resurgimiento de los Amani

Invasion AmaniDespués de que el Imperio Amani se declarase renacido, Halduron y los Errantes lucharon contra ellos en Zul’Aman con la ayuda del Cabecilla Vol’jin y sus fuerzas de élite. Superados en número, el General Forestal pidió ayuda a Vereesa Brisaveloz y a sus forestales para combatir y proteger Quel’Thalas de la invasión Amani. Lor’themar se enteró del viaje de Vereesa a las Tierras Fantasma, un giro de los acontecimientos que le irritó. Envío un mensajero a Halduron, también estacionado en las Tierras Fantasma, exigiendo saber el porqué de su presencia. Después de un breve enfrentamiento con Halduron sobre su decisión de invitar a una “exiliada” a sus tierras, el mensajero de Lor’themar se enteró del asalto que estaban poniendo en marcha Vol’jin, Halduron y Vereesa contra Zul’Aman, y se le envió de vuelta a Lunargenta con un informe de sus planes de batalla

Tides of War

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Lor’themar estuvo presente durante la reunión entre los líderes de la Horda junto con Sylvanas Brisaveloz,  Vol’jin, Baine Pezuña de Sangre, el Príncipe mercante Gallywix, Eitrigg, Malkorok  y el mismísimo Garrosh, sentado a la derecha de éste. Si bien la mayoría de los otros líderes fueron propensos a escrutar al Jefe de Guerra, Lor’themar parecía estar de parte de Garrosh (o al menos el más tolerante). A su vez Garrosh había desarrollado un cierto respeto por el Señor Regente.

Lor’themar fue impasible en cuanto a las preocupaciones relativas de Sylvanas en cuanto a la caída de Theramore. A pesar de Sylvanas creía que los Renegados y los sin’dorei tenían un mayor riesgo de represalias. Lor’themar la ignoró repetidamente durante la reunión.

Un poco más tarde, Garrosh le convocó a una audiencia privada, dándole las gracias por su lealtad. Cuando le preguntó el porqué, Lor’themar dejó en claro que era leal a la Horda, aunque Garrosh le recordó que él es la Horda. Lor’themar lo corrigió diciendo que él no era más que un líder.

Se esperaba que él y Sylvanas ayudasen en el ataque contra Theramore, aunque ninguno lo hizo. En cambio, Lor’themar y Halduron optaron por enviar a Kelantir Sangrehoja  y dos naves de guerreros elfos de sangre en su nombre.

Recalada

Lor’themar fue convocado en Pandaria por el Jefe de Guerra Garrosh. Se le vio por primera vez en el Santuario de las Dos Lunas junto a Garrosh. Sus enfrentamientos con el Jefe de Guerra por no advertirle de una fuerte presencia mogu en la Cima Kun-Lai, lo empujaron a descubrir artefactos mogu en la zona. Más tarde, Lor’themar envió agentes de la Horda, junto con el forestal Orestes  y Aenea, a luchar al Valle de los Emperadores, controlado por los mogu, y a capturar e interrogar a sus líderes antes de que Garrosh pudiera obstaculizar sus posibilidades de una victoria sutil.

Theron en PandariaLor’themar se volvió cada vez más cauteloso por la idea de Garrosh de emular a los mogu, una raza de conquistadores beligerantes cuyo brutal reinado se vio derrocado por los pandaren. Lord Theron volvió a Lunargenta donde recibió la orden de encontrar un determinado artefacto mogu. Tras encargarle la misión a Rommath, llamó al archimago Aethas Atracasol  para que le ayudara a dilucidar un dilema. Rommath hizo un progreso considerable, aunque un desenfrenado sha se liberó en Lunargenta, obligando al gran magister y a Aethas a enfrentarse entre ellos. Los héroes de la Horda y los guardianes de Lunargenta fueron capaces de contener la amenaza con Lor’themar como testigo.

Lor’themar reiteró sobre su pasado como forestal y sobre el porqué los sin’dorei formaban parte de la Horda moderna. Sin embargo, eran objeto de la misma indiferencia y escrutinio por parte de Garrosh como los elfos de sangre lo sufrieron con Garithos unos años antes, por lo que Lor’themar empezó a considerar “viejas alianzas”. Los rumores sobre descontento de Lor’themar con el liderazgo de Garrosh comenzaron a extenderse dentro de las filas de la Horda, y el señor regente empezó un dialogó con el Rey Varian Wrynn para negociar la reintegración de los elfos de sangre a la Alianza.

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Mientras tanto, sin saberlo ni Lor’themar ni Varian, Fanlyr Espinaplata (bajo el mando del Jefe de Guerra Grito Infernal) utilizó un portal de los Atracasol para aventurarse en Darnassus. Con la ayuda de Fanlyr, los miembros de la Horda robaron la campana divina de las manos de la Alianza y la enviaron a Lunargenta. Sin embargo, a pesar de los mejores esfuerzos de Espinaplata para ocultar sus huellas, Jaina fue capaz de descubrir que alguien dentro de la organización ayudó a la Horda a eludir sus salas. Enfurecida por esta traición, Jaina llevó a cabo una purga de los Atracasol en Dalaran y a muchos los encarceló. El mismo Rommath se embarca en una misión para rescatar a Aethas y a los Atracasol, aunque muchos más implicados aún se encuentran presos en el Bastión Violeta. Lor’themar y Halduron se dirigieron rápidamente a la Corte del Sol para supervisar el regreso de los elfos rescatados.

Tras dar un discurso sobre cómo la purga de Jaina, Lor’themar concluyó que Garrosh había conseguido su nuevo tesoro con la sangre de su pueblo. Ordenó a Halduron reunir a los forestales y a Rommath convocar a los magos para que se sumaran a la fuerza de los Atracasol. Lor’themar juró que el próximo movimiento le pertenecería.

El Rey del Trueno

Lor’themar asumió el mando de las fuerzas de la Horda en la ofensiva contra el Rey del Trueno, bautizando a sus fuerzas como el Embate de los Atracasol (una coalición de los Atracasol, los magister y los forestales).

Con Garrosh centrándose únicamente en atacar a la Alianza desde el Punto de Dominio, Lor’themar movilizó al Embate contra la amenaza que representaba Lei Shen para toda Pandaria. Sus motivaciones era dobles: por la justicia, y para reclamar las armas del emperador para sí mismo, como una ventaja frente a Garrosh. Sospechó que se produciría una rebelión en la Horda y creía que era mejor prepararse para ello.

El conflicto en la isla representaba la primera gran aventura en la que él participaba desde que fue nombrado Señor Regente, y expresó que sería bueno para él encontrarse de nuevo en medio de una batalla.

Batalla contra los ZandalariDesde su destructor, el Viajero Carmesí, Lor’themar formó una alianza con los Shadopan. Supervisó la construcción del Promontorio Buscalba, dirigiendo a los agentes de la Horda a atacar el campamento base del Kirin Tor y haciendo memorias sobre los intentos de Halduron por combatir contra los Zandalari. A medida que progresaba la guerra, Lor’themar dirigió personalmente los ataques de los Atracasol contra la fortaleza del Rey del Trueno. La presencia del Señor Regente en primera línea de batalla planteaba un peligro para su persona que la Capitana de exploradores Elsia  temió, sin embargo, Lor’themar sostuvo que ya se manchó las manos hace mucho tiempo y que podía cuidarse solo. Lor’themar se apoderó de la Mina del Relámpago después de que los forestales terminasen con sus defensores, y Theron planeó tener forjadores de metales de la Horda para estudiar las técnicas de construcción mogu para sus propios fines.

Más tarde, el Señor Regente se reunió con Taran Zhu y Taoshi para preparar el ataque al Muelle Aguaturbia. Cuando Lor’themar vio la gargantilla de tormentas inmediatamente reconoció su tremendo poder y pidió a Aethas que la examinará.

En última estancia, Lor’themar lideró al avance de la Horda hacia el Cruce Sangriento, ayudando a Lord Zhu a asaltar la fortaleza del Rey del Trueno. Tanto Elsia  como Aethas le ayudaron en esta misión, junto con un contingente de forestales. Sin embargo, las fuerzas de Lor’themar no estaban solas, – Lady Jaina lideró el avance de la Alianza hacia el patio real. Indicó que se ocuparía de ella él mismo si lo vía necesario, y los grupos de la Horda y de la Alianza se centraron en hacer frente a las legiones de Shan Bu.

Lor’themar y Jaina se enfrentaron después de la derrota de Shan Bu. El Señor Regente exigió la liberación de los Atracasol del Bastión Violeta, alegando su inocencia en el ataque de Garrosh a Darnassus. Jaina le reprendió con la idea de que son prisioneros de guerra y que les permitiría salir con vida si Aethas se entregaba. Lor’themar se negó y, antes de que la discusión se volviera una batalla,  son interrumpidos por un lesionado Taran Zhu, quien ordena tanto a Lor’themar y a Jaina retirarse y pasar de este conflicto.

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Después de convencerles, ambos estuvieron de acuerdo en retirarse sin derramar sangre de forma innecesaria. Jaina dejó claro que la verdadera paz no se lograría mientras Garrosh Grito Infernal gobernase la Horda, aunque para su sorpresa, Lor’themar declaró que era por eso que deseaba conservar sus fuerzas. La expresión de Jaina se suavizó con su respuesta, y los dos líderes dejaron su “conversación”.

Por último, Lor’themar adquirió el impulso que había tratado de encontrar en la isla: los héroes de la Horda le entregaron un grupo de poderosos gólems de sangre, y le dejo el trabajo de reanimarlos a sus mejores archimagos con el fin de conseguir que funcionasen.

Intensificación del conflicto

Lor’themar se puso en contacto con el Cabecilla Vol’jin de la tribu Lanza Negra y ofreció su apoyo a la rebelión para derrocar a Garrosh. Sin embargo, con el Jefe de Guerra oprimiendo, arrestando y ejecutando a los miembros de la tribu Lanza Negra, Vol’jin se ve obligado a adoptar un enfoque más inmediato, y declara abiertamente una rebelión contra Garrosh.


5 respuestas a “El Athenaeum‏: El Señor Regente

  1. Sin duda Lor’themar (Lor’thermarcito) uno de los personajes que, quizá por ser difícil darle protagonismo a todos, ha sido dejado de lado por mucho tiempo, ahora esta en su gloria. Lo de regente no tiene nada, los elfos de sangre lo ven como su gran lider.

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