El Athenaeum: Los Hijos de la Madre Tierra

Buenas chicos y chicas! Espero que hayan pasado una linda semana. La mía fue bastante movida, y no tuve mucho tiempo para descansar. Sin embargo aquí estoy para traerles su dosis semanal de Lore ;). Esta semana les hablare sobre una de mis razas favoritas. ¿Por que es mi raza favorita? Porque si en la vida real yo fuera una de las razas de WoW, seguramente seria un Elfo de la Noche o un Tauren. No, no hableremos de los Elfos de la Noche (ellos son los Hijos de las Estrellas :P). Hoy hablaremos de los Tauren! Disfruten su Historia!

PD: ¿Qué raza de WoW serian ustedes en la vida real? Dejenlo en los comentarios que me interesa saberlo 🙂

Tauren: Guiados por la Madre Tierra

Las planicies de Kalimdor han sido por mucho tiempo el hogar de estos grandes nómadas. Los Tauren son una raza de chamanes, cazadores y guerreros que por muchísimo tiempo desarrollaron una compleja cultura y un estilo de vida que no necesitó de la ayuda del trabajo en piedra, el acero o la conquista. Los Tauren son pacíficos por naturaleza, pero ello no quiere decir que cuando necesiten defenderse o ayudar a sus aliados no saquen sus armas de manera brutal y efectiva.

Los Tauren son, en una palabra, estoicos, imbuidos en una forma fuerte y silenciosa, con una actitud de pacífica contemplación. Este aire introspectivo, combinado con su inmenso tamaño, puede llevar a una persona a entender porqué muchos consideran a los Tauren una raza sabia y peligrosa. Los Tauren raramente hablan a menos que sea por una buena razón, prefieren actuar antes que hablar. Sin embargo, una vez que el Tauren ha aprendido a interactuar con un compañero, se muestra mucho más abierto y entusiasta al intercambio de palabras. En todo caso, una persona puede atribuir el silencio de los Tauren, a las batallas de los últimos tiempos. tauren_squirrel

Los Tauren no aman el derramamiento de sangre, ya que en sus más profundas creencias espirituales no hay lugar para la guerra. Los ancianos de la tribu son los que resuelven la mayoría de los asuntos, o dos Tauren podrían resolver un conflicto por medio de un desafío ritual parecido a un duelo. Tras convertirse en miembros de la Horda, esta raza introspectiva se ha visto envuelta en más y más conflictos, creándose una demanda por Tauren guerreros y sanadores. Muchos tienen que gastar tiempo poniendo todo su pensamiento en las acciones que llevan a cabo en el campo de batalla. Tomar otra vida, sea esta de un hombre o una bestia, es un acto que esta lleno de un gran significado y responsabilidad para el Tauren.

Los Mitos de los Tauren

Los Tauren tienen una inmensa historia, de la cual muchos capítulos están presentes en estandartes colgados en la tienda del Archidruida de Cima del Trueno. Estos mitos cuentan los importantes eventos de la historia de su pueblo, e ilustra las virtudes que mantienen como importantes.

Nieblas del Amanecer

Antes de la Edad de la Memoria, la suave Madre Tierra lanzó su soplo sobre las doradas neblinas de la aurora. Cuando las ambarinas nubes se detuvieron, aparecieron interminables campos de fino trigo y cebada. Este era el cuenco de sus obras: la gran cesta de la vida y la esperanza.Madre Tierra

Los ojos de la Madre Tierra iluminaban las tierras en las que había insuflado la creación. Su ojo derecho, An’she (el sol), proporcionaba luz y calor a la tierra. Su ojo izquierdo, Mu’sha (la luna), proporcionaba paz y sueño a las conmovedoras criaturas de la aurora. Tal era el poder de su mirada, que la Madre Tierra cerraba un ojo soñador en cada giro del cielo. De esta manera, su amorosa mirada convirtió el día en noche para la primera alborada del mundo.

Mientras el ojo derecho iluminaba la dorada aurora, las suaves manos de la Madre Tierra se extendían a lo largo de las doradas planicies. Allí por donde se extendía la sombra de sus brazos, surgía un pueblo en el rico suelo. Los Shu’halo (los Tauren) surgieron para dar gracias y para orar por su amada madre. Allí, en los interminables campos de la aurora, los hijos de la tierra juraron rendirle pleitesía y bendecir su nombre hasta el ocaso final del mundo.

Dolor de la Madre Tierra

Mientras los hijos de la tierra vagaban por los campos de la aurora, escucharon con atención oscuros susurros provenientes de las profundidades del mundo. Esos susurros hablaron a los tauren de las artes de la guerra y el engaño. Muchos Shu’halo cayeron bajo el influjo de la sombra y abrazaron el mal. Se volvieron contra sus hermanos y dejaron su inocencia a la deriva en los llanos.

La Madre Tierra, con el corazón cargado de sufrimiento por sus hijos, no podía verles caer en desgracia, y en su dolor se arrancó sus ojos y los puso girando por el cielo lleno de estrellas. An’she y Mu’sha, trataban de aliviar el dolor del otro, persiguiéndose y sólo consiguiendo sólo un débil resplandor en el cielo. Aún hoy los gemelos se persiguen el uno al otro en cada giro que da el mundo.madre-tierra-2

Aunque ciega, la Madre Tierra, no pudo separar el mundo de su corazón. Mantuvo su oído con los vientos, escuchando lo que ocurría en los campos del ocaso. Su gran corazón siempre estaría con sus hijos y su sabiduría nunca huyó de ellos.

El Venado Blanco y la Luna

En los valientes corazones de sus hijos puros la Madre Tierra insufló el amor por la caza. Las criaturas de la primera aurora eran salvajes y fieras. Se escondían de la Madre Tierra, encontrando la paz en las sombras y en las tierras salvajes del lugar. Los Shu’halo se dedicaron a cazar a estas bestias allí donde las encontraron y las domesticaron con la anuencia de la Madre Tierra.

Sin embargo, un gran espíritu logró eludiros. Apa’ro (conocido como Malorne entre los Elfos de la Noche), era un orgulloso ciervo de pelaje blanco como la nieve. Su cornamenta hería a los mismísimos cielos y sus poderosas patas dejaban su impronta en las profundidades del mundo. Los Shu’halo empujaron a Apa’ro hacia los extremos del mundo de la aurora, creando una trampa para encerrar al orgulloso ciervo.

malorne

Intentando escapar, el gran ciervo saltó hasta el cielo. Aun así, cuando su huida parecía asegurada, su poderosa cornamenta quedó enredada en las estrellas. Aunque luchó y dio coces, Apa’ro no logró zafarse de la trampa de los cielos. Fue entonces cuando Mu’sha atrapó a su hermano, An’she, poco antes de la aurora. Mu’sha contempló cómo luchaba el poderoso ciervo y se enamoró de él inmediatamente.

La astuta luna hizo un trato con el gran ciervo: lo liberaría de la trampa de las estrellas si estaba dispuesto a amarla y a terminar con su soledad.

Mu’sha amó a Apa’ro y concibió un hijo de él. El hijo, considerado por algunos un semidiós, nació en los oscuros bosques de la noche. Se llamó Cenarius y vagó por el estrellado camino que conduce del mundo de la vigilia al reino de los cielos.

El Señor del Bosque y los primeros druidas

Con el tiempo, el niño Cenarius alcanzó la estatura de su orgulloso padre. Hermano de los árboles y las estrellas, el gran cazador vagó por las cuatro esquinas del mundo, entonando bellas canciones de la aurora. Todas las criaturas saludaban su gracia y su belleza: no había nadie tan bello como el hijo de la luna y el ciervo blanco.

Finalmente, Cenarius se hizo amigo de los Shu’halo y les habló del mundo que gira. Los hijos de la tierra le conocían como un hermano y juraron ayudarle a cuidar los campos de la vida y las criaturas bien amadas de la gran Madre Tierra.

CenariusCenarius enseñó a los hijos de la tierra a hablar con los árboles y las plantas. Los Shu’halo se convirtieron en druidas y realizaron grandes hazañas mágicas para cuidar la salud de la tierra. Durante muchas generaciones, los Shu’halo cazaron junto con Cenarius y mantuvieron el mundo a salvo de las sombras que acechaban en las profundidades.

Odio del Centauro

A medida que la niebla de la aurora se difuminó, dando paso a la Edad de la Memoria, el semidiós Cenarius continuó su marcha a través de los campos del mundo. Los Shu’halo se mostraban muy apesadumbrados a su paso y, finalmente, olvidaron la mayor parte de los quehaceres propios de un druida que Cenarius les había enseñado.

Cuando pasaron generaciones, terminaron por olvidar cómo hablar con los árboles y los seres salvajes de la tierra. Los oscuros murmullos procedentes de las profundidades del mundo rozaron sus oídos una vez más.

Si bien los hijos de la tierra liquidaron los malignos murmullos, una terrible maldición cayó sobre las tribus nómadas. Desde las oscuras tierras del oeste llegó una horda de criaturas asesinas: los centauros. Caníbales y saqueadores, los centauros cayeron sobre los Shu’halo como una plaga. Aunque los valientes y cazadores Shu’halo lucharon con la bendición de la Madre Tierra en sus corazones, los centauros no pudieron ser derrotados.800px-Tauren_vs_Centaur-595x317

Los Shu’halo fueron obligados a dejar sus hogares ancestrales y a vagar por las interminables planicies como nómadas para siempre. Se decía que algún día esperaban regresar y que las dispersas tribus de los Shu’halo volverían a hallar un nuevo hogar en los amorosos brazos de la Madre Tierra.

La Guerra de los Ancestros

En la línea temporal original, los Tauren no tomaron parte durante la Guerra de los Ancestros. Sin embargo, en la historia alterada creada por Krasus, fueron convencidos por el dragón para unirse a la Resistencia Kaldorei que combatiría a los demonios. Sin embargo el xenófobo comandante de los elfos de la noche, Desdel Stareye, rehusó utilizarlos ya que decía que terminarian matando a los elfos y terráneos en el campo de batalla. Tras la “trágica” perdida del comandante elfo, su sucesor al mando de las tropas Kaldorei, Jarod Cantosombrío,  aceptó la ayuda de los Tauren que liderados por Huln Highmountain demostraron ser tremendamente efectivos en el combate cuerpo a cuerpo. Tras la batalla, los Tauren supervivientes mantuvieron relaciones cordiales con las Centinelas.

Unión a la Nueva Horda

Muchas generaciones antes de la guerra, los Tauren deambulaban por las planicies de los Baldíos cazando al poderoso kodo, y en busca de la sabiduría que les proporciona su diosa, la Madre Tierra. Sus campamentos se expandían por todo el paisaje y cambiaban de ubicación con las estaciones y el clima. Las tribus Tauren estaban muy unidas, debido a un enemigo común, los centauros de Maraudon.

orc19Al borde de la extinción, el Gran Jefe Cairne Pezuña de Sangre, buscando ayuda desesperadamente, se fijó en los extraños guerreros de piel verde que habían llegado de más allá del mar. Cairne congenió rapidamente con el líder de los orcos, Thrall quienes le demostraron que compartían un gran sentido del amor y del honor en batalla. Por su parte, tanto los orcos como los trol Lanza Negra encontraron muchas cosas en común con los Tauren. Cada raza buscaba alcanzar grandes logros dentro de su cultura chamanística en la que los Tauren estaban muy versados debido a su amor por la naturaleza y los espíritus por lo que no dudaron en dar consejos y ayuda a los miembros de la Horda.

Con la ayuda de lo Orcos, Cairne y su tribu fueron capaces de hacer retroceder a los centauros y ocupar las praderas de Mulgore sin amenazas. Por primera vez en milenios, los Tauren tenían una tierra a la que llamar hogar, lo que motivó que estuvieran siempre en deuda con los Orcos. Sobre las rocas planas que formaban Cima del Trueno, Cairne construyó un refugio para su gente donde los Tauren, fuera cual fuese su tribu, eran bienvenidos. Durante un tiempo, las diseminadas tribus estuvieron unidas bajo el mando de Cairne. Algunas disentían acerca de la dirección que la nueva nación debía tomar, pero estaban de acuerdo en que fuera Cairne quien los guiara ya que lo veían como el más preparado. En su ayuda acudieron el Archidruida Hamuul Tótem de Runa y la vieja bruja Magatha Totem Siniestro.

Sin embargo, a pesar de que los Tauren habían conseguido una tierra propia y se habían integrado en la Horda como garantía en caso de ser atacados, no se respiraba paz completamente. La tribu Tótem Siniestro intentaba usurpar el puesto de Gran Jefe que ocupaba Cairne, con estrategias para derrocarlo. Al mismo tiempo, muchos Tauren se vieron obligados a luchar en el Sueño Esmeralda junto a los elfos de la noche para rescatar a Malfurion de la Pesadilla Esmeralda y proteger el hogar de Ysera, la líder del Vuelo Verde.

La Muerte de Cairne

En “Devastación: Preludio al Cataclismo”, Cairne, tras la impresión que le habían provocado las habilidades de mando de Garrosh tras su visita al Bastión Grito de Guerra en Rasganorte, se opuso a que este sustituyera a Thrall como nuevo Jefe de Guerra de la Horda y así se lo hizo saber a su viejo amigo aunque este no varió su postura y se marchó a Terrallende.

Muerte de Cairne

Tras recibir un aviso del búho de Hamuul Tótem de Runa, en el que se decía que el nuevo Jefe de Guerra había matado a druidas inocentes (aunque en realidad eran orcos leales al Martillo Crepuscular), Cairne desafíó a Garrosh a batirse por el liderazgo de la Horda. Garrosh aceptó añadiendo como condición que no fuera un simple combate como los que acostumbraba a permitir Thrall sino que se rigiera según las viejas leyes, un combate a muerte. Cairne aceptó y ambos se emplazaron en la arena de Orgrimmar.

Las antiguas reglas especificaban que ninguno de los combatientes podía llevar armadura aunque sí se les permitía elegir el arma que quisieran. Cairne eligió su lanza, mientras Garrosh hizo lo propio con Aullavísceras, el hacha que una vez perteneció a su padre, Grom, y que fue bendecida por la chamán Magatha Totem Siniestro. En un primer embate, Cairne recibió una cuchillada en el pecho de Aullavísceras que lo debilitó. Se dio cuenta que Magatha había envenenado el arma de Garrosh. Cairne se lamentó que él, que había vivido siempre con honor, hubiese sido traicionado justo en ese momento. Garrosh le asestó un golpe mortal que rompió su lanza y se clavó en su torso. El líder Tauren murió antes de que su cuerpo se desplomara sobre la arena a causa del veneno.

En ese momento, Magatha ordenó que la tribu Totem Siniestro tomara Cima del Trueno y las aldeas cercanas, asesinando a cualquiera que se quedara a hacerles frente. Baine, el hijo de Cairne y heredero del cargo de líder Tauren consiguió escapar con la ayuda del propio Garrosh, Jaina Valiente, y de Gazlowe, el líder de los Goblin de Trinquete, Baine logro retomar Cima del Trueno y desterró a Magatha y a los Totem Siniestro supervivientes. Tras esto, Baine fue nombrado líder de Cima del Trueno y jefe de los Tauren.

En Cataclismo y Mist of Pandaria

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Con la muerte de Cairne a causa de la traición de los Tótem Siniestro, su hijo Baine se ha hecho cargo del liderazgo de su raza tras el Cataclismo. En estos tiempos inciertos, los Tauren tratan de mantener a salvo su tierra de las recientes incursiones de la Alianza en los Baldíos, construyendo un poderoso portón denominada “La Gran Puerta”. Por su parte, los Tótem Siniestro están en busca y captura por parte de la Horda, por lo que se han visto obligados a pactar una tregua con la Alianza en Sierra Espolón, la cual se rompió poco después.

Antes de el redescubrimiento de Pandaria, Leza Cazadora del Alba tuvo visiones en las que veía una gran luz en Pandaria. Tras estas visiones, fueron enviados varios Caminasoles para descubrir que era esa gran luz. Dezco y los Caminasoles se trasladaron a Cima Kun-lai para pedirle al Augusto Celestial, Xuen, que les permitiría pasar a su gente al Valle de la Flor Eterna. Al llegar al Templo del Tigre Blanco, el Caminasol Dezco se encuentra con el Principe de Ventormenta, Anduin Wrynn, y entabla una “amistad” con este. Junto con un Héroe, ambos logran convencer a Xuen de que son dignos de entrar al Valle, y luego de que las puertas fueran abiertas, Dezco se traslado al Santuario de las Dos Lunas, mientras que Anduin se traslado al Santuario de las Siete Estrellas.

Los Tauren se han unido al movimiento revolucionario de Vol’jin y participaran en el Asedio a Orgrimmar para derrocar a Garrosh.

Cultura

A pesar de su caracter pacífico, los ritos Tauren sobre la Gran Cacería son venerados como el centro de su cultura espiritual. Cada Tauren, ya sea guerrero o de otra casta, busca su identidad a la vez que la del cazador e hijo de la Madre Tierra. Todos los Tauren, sea cual sea su edad, tratan de demostrar su valentía enfrentándose por sí mismos a las criaturas salvajes. A pesar de matar animales, los Tauren nunca toman más de lo necesario ni desperdician lo que la naturaleza les ha dado y que luego no puedan devolvérselo de otro modo. Aprenden el frágil equilibrio que existe en la naturaleza y que, si con eso honran a la Madre Tierra, serán bendecidos como contrapartida.

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No hay que dejarse engañar por su gran tamaño y su fuerza bruta. Los Tauren son eminentemente pacíficos y su sociedad está basada en una estructura tribal que busca la tranquilidad y el sosiego. Sin embargo, cuando entran en combate, los Tauren son implacables con sus enemigos, contra quienes usarán hasta su último esfuerzo para aplastar bajo sus pezuñas. Son nobles y orgullosos y nunca han sucumbido a sus enemigos a pesar de las adversidades que sufrieron en el pasado. Al igual que los orcos, los Tauren luchan por mantener sus tradiciones y su identidad intactas.

Creencias

Para los Tauren, la naturaleza es la madre del mundo, y su fe residen en lo más profundo de sus corazones. Los Tauren están conectados al flujo y reflujo del mundo. Rinden culto a los espíritus de la tierra, a sus antepasados, a An’she, a Mu’sha, y reciben a cambio sabiduría y guía espiritual de ellos. Esta conexión se ve reflejada en su cultura donde la importancia de los druidas y los chamanes puede equipararse a los de los guerreros y cazadores. Los Tauren no ven distinto el hecho de venerar a la naturaleza con la caza, que es un honor a los espíritus de la naturaleza.

En estos tiempos oscuros para la Horda, los Tauren tratan de mantenerse firmes como lo han hecho por generaciones. Sin embargo, una gran oscuridad se acerca. Esta oscuridad no esta en nada relacionada con la Horda… Veremos si los Tauren logran salir hacia adelante, y logran sobrevivir a la catástrofe que se acerca, bajo la atenta mirada de su querida Madre Tierra…

Pachamama_1


2 respuestas a “El Athenaeum: Los Hijos de la Madre Tierra

  1. Muy bueno, habia cosas que no sabi bien. Y bueno, la razas que seria en la vida real son Elfos de la Noche, Tauren, Huargen o Trol, me gustan mucho.

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