El Athenaeum: Shan’do Tempestira

Buenas chicos y chicas! La semana pasada fue un caos con toda la euforia que hubo con los diferentes concursos de las betas de Heartstone, pero a nosotros nos encanta darles la oportunidad de que prueben este juego, así que estamos felices por los ganadores que hubo :).

Recién hoy me di cuenta que he estado escribiendo sobre los héroes que representan las diferentes clases de Hearthstone… Y decidí seguir escribiendo sobre ellos! Hoy les hablare sobre uno de los personajes mas poderosos de Azeroth. El es un faro que ha guiado a su gente durante milenios y, hoy en día, lo sigue haciendo. Es tiempo de que nos pongamos en comunión con la naturaleza pues hablaremos de: Malfurion Tempestira

Shan’do Tempestira: El Primer Druida de Azeroth

Malfurion Tempestira es el archidruida más grande que jamás haya vivido y uno de los mortales más poderosos del universo Warcraft. Es el hermano gemelo de Illidan y el amante de Tyrande. Malfurion empezó a practicar el druidismo entre los elfos de la noche bajo el tutelaje del semidiós Cenarius llegándose a convertir en el Archidruida de los elfos de la noche, el más alto grado de la escala de druidas dentro de la sociedad elfa. Esto motivó que se le acuñara el apodo de Shan’do que quiere decir “honorable maestro”

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La Guerra de los Ancestros

Malfurion fue el más dedicado de los discípulos de Cenarius. En el mundo antiguo, antes del Gran Cataclismo, Malfurion fue un respetado erudito leal a su admirada, Reina Azshara. Fue uno de los primeros en notar la distancia que Azshara y sus seguidores mantenían de su pueblo, lo que le llevó a sospechar que los poderes que otorgaba el Pozo de la Eternidad no eran tan puros como se creían. Aunque no podía entender lo que estaba por venir, Malfurion supo que los Kaldorei cambiarían para siempre.

Azshara y los Altonatos, la nobleza elfa fiel a la reina, estaban tan interesados en el Pozo que ordenaron recopilar todo lo que se supiera sobre él. El tiempo pasó, y los altonatos aprendieron a extraer poder del pozo y a manipular sus energías. Sin embargo, los descuidos de la Reina Azshara a la hora de usar la magia del pozo captó la atención del Titán Oscuro Sargeras, enemigo de toda forma de vida y señor de la Legión Ardiente. Tras abrir un portal en el palacio de las hechiceras de Azshara, y con la colaboración del noble consejero Xavius transformado ahora en sátiro, se permitió que llegaran a Kalimdor hordas de demonios entre los que se encontraban los comandantes más importantes de la Legión Ardiente – Archimonde, Mannoroth y Hakkar el Señor de los Sabuesos — que rápidamente empezaron a arrasar todo aquello por donde pasaban, asesinando a los que se oponían a ellos. Los elfos de la noche lucharon desesperadamente para hacerles retroceder pero demasiados de ellos caían bajo su embrujo y acabaron cambiándose de bando. La Legión Ardiente iba ganando terreno y los Altonatos empezaron a conjurar un gran portal sobre el Pozo de la Eternidad para invocar al mismísimo Sargeras.

Tyrande, Malfurion, Illidan, Cenarius

Sin embargo, desde las filas de los desesperados Kaldorei, surgió la figura de Malfurion. Tras convencer a su hermano gemelo Illidan, miembro de los Altonatos, para que abandonara la magia, Malfurion y su amada Tyrande, alta sacerdotisa de Elune, se embarcaron rápidamente en la búsqueda del semidiós Cenarius con la esperanza de que él pudiera ayudar a los sufridos Kaldorei que aún resistían.

Incluso contando con la ayuda de Cenarius y Alexstrasza, la Reina de los Dragones, Malfurion sabía que su pueblo no podía resistir el constante bombardeo de los invasores demoníacos. Creyendo que el Pozo de la Eternidad era la entrada de todos ellos, planeó destruirlo. Sabiendo que ello los convertiría en seres mortales privándoles de cualquier tipo de magia, los elfos de la noche aceptaron de mala gana asaltar el fuerte de Azshara y poner fin a la invasión.

Sin embargo, Illidan, estimulado por su adicción a la magia y su amor frustrado por Tyrande, rehusó perder su poder y abandonó la resistencia para a advertir a los Altonatos. Urgido por la prisa, Malfurion atacó inmediatamente antes de que su hermano pudiera dar la alarma.

Cuando llegó, Azshara y sus acólitos los estaban esperando preparados para recibirlos y con sus magias destrozaron a las fuerzas de Malfurion. Pero no fue sino la mirada de Tyrande siendo apresada por los sátiros sirvientes de Azshara, lo que le dio a Malfurion la fuerza para asestar el golpe final.

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Sabiendo que la batalla de Azshara contra Malfurion había alejado el portal de su alineamiento mágico y el vórtice se había vuelto inestable, Malfurion conjuró un hechizo para crear un enorme huracán que barriera a los demonios y los enviara directos al Pozo y luego al Vacío Abisal. Tras esto, el Pozo de la Eternidad se colapsó y explotó atrayendo hacia sí el palacio de Azshara y la ciudad en ruinas de Zin-Azshari. Por otro lado, aunque Sargeras sabía que el Portal se estaba cerrando, intentó hacer lo imposible por atravesarlo desde el otro lado y llegar a Azeroth, pero finalmente la explosión atrapó dentro al Titán Oscuro originando una catastrófica fuerza natural que cambió el aspecto del mundo para siempre. Más tarde se le bautizó como el Gran Cataclismo.

El Arbol del Mundo y el Sueño Esmeralda

A pesar de todo, Malfurion sobrevivió. Su gente construyó barcos y navegaron hacia lo que podría ser Kalimdor, Malfurion, Tyrande y Cenarius tomaron el papel de guias de su pueblo hacia un nuevo hogar.

Pero para su desgracia, un lago en la cumbre del Monte Hyjal empezó a emitir extrañamente las mismas energías mágicas que el Pozo de la Eternidad, que creían que había desaparecido para siempre. La explicación es que Illidan, buscando preservar la magia arcana a la que era adicto, había rellenado siete viales de las aguas del Pozo de la eternidad antes de que explotara y vertió tres de ellos en ese lago, creando un nuevo Pozo. Sabiendo que la adicción de Illidan a la magia sería siempre una amenaza a la seguridad del mundo, Malfurion encerró a su hermano en las cavernas bajo Hyjal; conocidas como Barrow Deeps. Con el Gran Cataclismo fresco en sus mentes, Malfurion y los elfos de la noche no se atrevieron a intentar destruir el nuevo Pozo.

Malfurion y Tyrande

Buscando el consejo de los Aspectos, de los vuelos de dragón, Malfurion se reunió con Alexstrasza del vuelo rojo, Ysera del vuelo verde y con Nozdormu del vuelo de bronce, que regresaron de sus escondites, y a los que les afectó la noticia de la creación de un nuevo Pozo. Todos estuvieron de acuerdo en que la Legión Ardiente podría percibir de nuevo sus energías y encontrar Azeroth por segunda vez con el peligro que eso representaba.

Malfurion acordó con ellos una alianza para proteger el Pozo. Para este fin, crearon el Árbol del Mundo, Nordrassil, al que moldearon para proteger tanto al Pozo, como a los elfos de la noche. Alexstrasza, la Protectora de la Vida, hizo crecer al árbol de una semilla de G’Hanir. Nozdormu, el Imperecedero, conjuró un encantamiento que se mantendría siempre que el árbol se mantuviera de pie y que otorgaba a los elfos de la noche el don de evitar la muerte de vejez o enfermedad. Ysera, la Soñadora, enlazó a Nordrassil con el Sueño Esmeralda, el plano de existencia que muestra el mundo tal y como sería si no se destruyera la naturaleza, lo que permitiría a la dragona reconstruir poco a poco el mundo de las consecuencias del cataclismo a través del árbol. Sin embargo, para mantener el Sueño Esmeralda, necesitaba una gran fuente de conocimiento para vagar por sus senderos eternos. Para sustentarlo, todos los druidas aceptaron dormir conjuntamente durante siglos, y a pesar de los años que perderían, estarían vinculados a ese plano de existencia para siempre.

Malfurion y Tyrande ayudaron a su pueblo a reconstruir su sociedad entre los bosques de Vallefresno que rodeaban Hyjal. Cenarius les enseñó los caminos de la madera y Malfurion adquirió un considerable poder, a la vez que aprendía los caminos del arte de los druidas, hasta llegar a convertirse en Archidruida, el primero entre su gente.

El Amor: Entre los Sueños y la Realidad

Sueño o realidad...A pesar de los deseos de Malfurion por permanecer junto a Tyrande, él junto a sus druidas tuvieron que dormir pacíficamente durante muchos años hasta que fueron despertados por un ataque de Dath’Remar Caminante del Sol y los Altonatos supervivientes. Su líder fue rápidamente atrapado, pero los druidas rehusaron acabar con ellos viendo la gran cantidad de vidas que se habían perdido ya, de modo que Malfurion decidió desterrar a los Altonatos. Dath’Remar y sus seguidores se convirtieron tiempo después en los elfos nobles. Tyrande, que se había convertido en la Suma Sacerdotisa de Elune, pidió a su amado Malfurion que no la abandonara para partir al Sueño Esmeralda de Ysera. Pero Malfurion ponía en juego su honor si no penetraba en las cambiantes sendas de los sueños, de modo que con suma tristeza se despidió de la sacerdotisa y le juró que no se separarían jamás si mantenían vivo su amor.

Tyrande reunió a un poderoso ejército de sus hermanas elfas de la noche. Las intrépidas y diestras guerreras, decididas a defender Kalimdor, eran conocidas como las Centinelas. A pesar de que el trabajo de vigilar Ashenvale la mantenía ocupada, Tyrande se sentía sola y perdida sin Malfurion a su lado… Mientras Malfurion erraba por el Sueño Esmeralda, siempre pensó en ella. Tyrande apenas sonreía, pero gracias al juramento que le hizo Malfurion siempre mantuvo firme su amor hacia el, y con la esperanza de volverse a reencontrar pudo guiar a su pueblo en los milenios de aislamiento que siguieron al Gran Cataclismo.

El Fin de la Eternidad

Diez mil años después, la segunda llegada de la Legión a Azeroth obligó a Tyrande a volver a despertar a los druidas. Tras derrotar a los tres ancestros guardianes, consiguió el Cuerno de Cenarius, cuyo sonido sacó de su sueño a Malfurion. Nada más al despertar, el druida pudo sentir la corrupción y la muerte de su tierra, algo que percibía incluso desde el Sueño Esmeralda. Lo primero que hizo fue invocar antárboles, los guardianes del bosque, y enviarlos contra los muertos vivientes invasores que se encontraban muy cerca del Claro de la Luna.Malfurion_by_pulyx

Tyrande le comunicó entonces que Archimonde había regresado a Kalimdor, junto con su fiel ejército. Malfurion comprendió entonces el propósito del general de la Legión Ardiente: asaltar el Monte Hyjal y drenar la energía mística de Nordrassil que era quien daba protección a los elfos de la noche. Su misión no ofrecía dudas: había que despertar a los demás druidas y parar a Archimonde.

Sin embargo los elfos no eran los únicos interesados en acabar con la amenaza de la Legión, Malfurion observó que las razas autóctonas de Azeroth peleaban con garra contra los muertos vivientes lo que llevó a considerar que quizás podría formarse una alianza de razas para la guerra que se avecinaba. Sin embargo Tyrande se opuso a la idea aduciendo que las razas mortales se merecían lo que les deparara el destino por haber matado a Cenarius – que había perdido la vida a manos de Grom Grito Infernal en un asalto de los orcos del Clan Grito de Guerra a Vallefresno.

Sin embargo, camino A despertar a los druidas de Cuna del Invierno, descubrieron que algunas de las razas del bosque también habrían caído bajo la influencia de las fuerzas oscuras y habían perdido cualquier vestigio de diplomacia. Tyrande encontró un grupo de furbolgs, a los que había tratado de ayudar en Vallefresno, y que se encontraban ahora corrompidos por las fuerzas de la Legion por lo que tuvieron que matarlos para poder continuar. Además lucharon contra los muertos vivientes, y pasaron junto a refriegas de orcos y humanos contra las fuerzas de la Plaga. Finalmente llegaron a los túmulos donde dormían los druidas conocidos como los Druidas de la Garra, donde Malfurion hizo sonar el cuerno de Cenarius para despertarlos. Los druidas aceptaron ayudarle tras rogarle que despertara también a los druidas del Monte Hyjal conocidos como los Druidas de la Zarpa.

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Al entrar en las cavernas de las montañas que dan acceso a Hyjal, Malfurion y Tyrande descubrieron gigantescas arañas y otras criaturas que habían mutado y se habían corrompido incluso allí, en el santuario de Hyjal. Pronto se toparon con una puerta que comunicaba con las salas donde se encontraba preso el traidor de Illidan. El druida siguió adelante y se encontró con una desagradable sorpresa; los druidas que se disponía a despertar se habían olvidado de quienes eran y vagaban en su forma feral de oso en lugar de su aspecto humanoide de elfos de la noche. Sus mentes eran ahora idénticas a la de esos osos, haciendo imposible que se pudiera razonar con ellos. Sin embargo, gracias al Cuerno de Cenarius, Malfurion los liberó de su estado y los Druidas de la Zarpa recuperaron la consciencia, aceptando de buen grado participar en la batalla contra la Legión.

Mientras tanto, Tyrande había liberado a Illidan, esperando que contribuyese de alguna manera a la guerra que se avecinaba lo que no convencía a Malfurion que, aún después de todos estos años, seguía sin confiar en su hermano. Illidan le recordó a Malfurion que ya habían luchado juntos contra los demonios y habían salido victoriosos pero el druida no quiso saber nada del asunto y se desentendió de lo que pudiera pasar.

Illidan formó un ejército de elfos de la noche y se adentró en los bosques corruptos de Frondavil, donde se enfrentó a Tichondrius. Tyrande y Malfurion quisieron ayudar y se encaminaron rápidamente hacia el lugar pero al llegar se encontraron con un Illidian ya victorioso y bajo la forma de un monstruoso demonio. Malfurion y Tyrande aún no podían creer la horrible decisión que había tomado Illidan y el oscuro camino que le esperaba a partir de ahora por lo que Malfurion lo desterró de los bosques para siempre. Illidan no se molestó en discutir con su hermano y abandonó el lugar espontáneamente.

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Esa noche, Malfurion tuvo una visión. Un cuervo vino a él y le contó que tenía que llevar a Tyrande a las faldas del Monte Hyjal. Lleno de curiosidad, llevó a cabo la tarea del cuervo y una vez en el lugar indicado se encontró con Lady Jaina y Thrall, los líderes de los ejércitos de los humanos y los orcos de Kalimdor.

Tyrande los reprendió y, justo cuando se disponía a enfrentarse a ellos, apareció el cuervo de la visión de Malfurion, presentándose como Medivh, el último Guardián de Tirisfal. Medivh convenció a los elfos de unir fuerzas con los orcos y los humanos para tratar de detener a Archimonde cuyos planes más inminentes incluían el asalto a Nordrassil. Con el recuerdo de las consecuencias de la Guerra de los Ancestros en mente, Tyrande finalmente aceptó.

Malfurion ideó entonces un plan de ataque. El sabía exactamente lo que tenía que hacer para derrotar al general de la Legión Ardiente: utilizar los poderes del Árbol del Mundo sobre el demonio.

Las primeras barreras defensivas estaban comandadas por los humanos y los orcos; en última instancia se encontraban los elfos de la noche con Tyrande al mando de los Centinelas. Sin embargo Archimonde no tuvo necesidad de detenerse a luchar, en su lugar dejó a su ejército mientras él abrió un portal que lo llevó directamente a la zona donde se encontraba Nordrassil.

El fin de la eternidad

Cuando llegó finalmente a los pies del árbol, Malfurion hizo sonar el Cuerno de Cenarius. Del interior de los miles de arboles, se despertaron una gran cantidad de fuegos fatuos que atacaron a Archimonde, detonándolo en una gran explosión conjunta de tal magnitud que no solo desintegró a Archimonde sino que la deflagración afectó a la totalidad de bosques de la cima de Hyjal, incluido Nordrassil, lo que acabó de un plumazo con la inmortalidad de los elfos de la noche.

El Terror de las Mareas

Un día, mientras se encontraban haciendo recuento de lo ocurrido frente a Nordrassil, Malfurion y Tyrande recibieron la visita inesperada de un mensajero con una misiva de parte de la guardiana Maiev, rogándoles ayuda contra Illidan. El otrora cazador de demonios, había resurgido para reclutar un ejército de anfibios humanoides cubiertos de escamas conocidos como los Naga, que no eran sino una mutación de los antiguos Altonatos supervivientes de la explosión del Pozo de la Etermindad. Entre los planes de Illidan, estaba el vengarse de Maiev y sus tropas como venganza por sus años de esclavitud. Malfurion y Tyrande se apresuraron y inmediatamente fueron a ayudar a las fuerzas de Maiev.

Malfurion llevó consigo a gigantes de las montañas como apoyo en la batalla para liberar a Maiev de la presión que hacían los Naga a su base. Cuando la líder de los Vigilantes quedó en libertad, lo primero que hizo fue recriminarle a Tyrande el haber matado a varios de sus guardianas cuando liberó a Illidan de su prisión en Hyjal. Malfurion se interpuso entre las dos mujeres antes de que el asunto pasara a mayores y les espetó que dejaran los asuntos personales para cuando hubieran acabado con la amenaza que suponían Illidan y sus naga. La batalla contra los ejércitos anfibios continuó hasta que Illidan capturó a Tyrande. Sin embargo Malfurion y Maiev fueron a socorrerla, y Illidan dejó marchar a Tyrande, tras lo cual huyó antes de que lo apresaran. Haciendo caso omiso de su advertencia, Malfurion y Tyrande lo persiguieron a través del mar hasta las costas de Lordaeron.

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Preocupado por la corrupción de los bosques del lugar, Malfurion se retiró al interior de la espesura a consultar a los espíritus del bosque dejando solas a Maiev y Tyrande que no tardaron en olvidar la promesa de no agresión hasta que hubieran encontrado a Illidan.

Tan pronto como entró en el bosque, Malfurion sintió el dolor de la tierra y le fue revelado por los benevolentes espíritus de la naturaleza una visión de Rasganorte donde su hermano Illidan estaba usando la magia del Ojo de Sargeras provocando el desmembramiento de algunos de los parajes naturales de la región. El druida temió que esto llegara a afectar seriamente al mundo de Azeroth y se propuso detener a su hermano a toda costa.

Cuando Malfurion regresó tan solo encontró a Maiev, que le explicó que Tyrande había caído en batalla con los naga. Furioso, Malfurion lideró un nuevo ataque contra los ejércitos anfibios de Illidan, y con la ayuda de Maiev y de su nuevo aliado, el Príncipe Kael’thas, salieron victoriosos y capturaron al cazador de demonios. Tras acusar a su hermano de la muerte de Tyrande, Kael intervino diciendo que era prematuro adelantar su muerte ya que solamente habían visto como la elfa era arrastrada por la corriente de un rio. Cuando Malfurion cayó en la cuenta que había sido engañado, dejó perpleja a Maiev cuando abandonó el lugar para buscar a Tyrande junto con su hermano y algunos miembros Naga que voluntariamente se ofrecieron a fondear el río.

Cuando al fin localizaron a Tyrande, la encontraron luchando junto a un pequeño grupo de Centinelas contra los muertos vivientes. Illidan luchó por alcanzarla por el flanco del río mientras que Malfurion se defendía de sus atacantes. Finalmente ambos hicieron retroceder a los muertos vivientes a la vez que Illidan rescataba a Tyrande.malfurion_stormrage_by_ralphhorsley-d5f89ks

Cuando Illidan devolvió sana y salva a Tyrande a su hermano, este agradecido decidió concederle la libertad pero advirtiéndole de que si alguna vez volvía a molestar a los elfos de la noche no volvería a perdonarlo. Illidan estuvo de acuerdo en tales términos y abrió un portal mágico por el que desapareció.

Inmediatamente apareció Maiev furiosa con Malfurion y Tyrande por permitir que Illidan escapara. En pleno ataque de ira, ella y sus Vigilantes siguieron a Illidan a través del portal. Tyrande trató de persuadirla pero Malfurion intercedió para dejarla marchar, sabiendo que nada de lo que se le dijera iba a hacerla cambiar de idea.

Con un profundo pesar, Malfurion y Tyrande regresaron a su hogar con su gente. Sin embargo aún quedaba trabajo por hacer.

Perdido en el Sueño Esmeralda

Algún tiempo después de regresar a Kalimdor, se enteró que algunos elfos de la noche pretendían crear un nuevo Árbol del Mundo con la esperanza de recuperar su inmortalidad. Malfurion se mostró en contra y adviritó que nunca bendeciría un acto tan egoísta. Al poco tiempo, su espíritu volvió al Sueño Esmeralda para recargar sus poderes después del desgaste provocado por la lucha contra la Legión Ardiente.

Pero algo salió mal y Malfurion quedó atrapado en un estado de hibernación sin poder regresar. Ni siquiera los dragones verdes pudieron traerlo de vuelta ya que se encontraba en alguna parte del plano más allá de su control. La única información de la que disponían indicaba que Malfurion se encontraba luchando junto al espíritu de Cenarius contra La Pesadilla Esmeralda.

Mientras Malfurion estuvo ausente, fue el propio Fandral Corzocelada quien tomó el mando de los druidas convenciendo al Círculo de los Ancenstros en Costa Oscura de que era la hora de que los elfos de la noche vuelvan a ganar la inmortalidad y que para ello era necesario plantar un nuevo Árbol del Mundo, Teldrassil.

El estado de Malfurion solo era conocido por los más altos miembros del Círculo Cenarion así como por las sacerdotisas de Elune.

spirit_of_stormrageEn la Novela Tempestira

En la novela Tempestira, escrita por Richard A. Knaak, se descubre que Malfurion ha sido capturado en el Sueño Esmeralda y está siendo torturado por Lord Pesadilla que tiene el propósito de conquistar el plano esmeralda y Azeroth. Lord Pesadilla es el líder de la Pesadilla Esmeralda, una terrible plaga que se extiende por el Sueño Esmeralda y que resulta ser un viejo enemigo de Malfurion, Lord Xavius.

Con la ayuda de Tyrande, Broll Manto de Oso, Ysera, Alexstrasza, el Rey Varian Wrynn, entre otros, Malfurion escapa de las garras de la Pesadilla y vuelve al plano físico de Azeroth por primera vez desde la Tercera Guerra. Con la ayuda de sus camaradas, consiguen detener a Lord Pesadilla y poner fin a la amenaza de la Pesadilla Esmeralda. Al mismo tiempo, Malfurion descubre la causa de la corrupción de Teldrassil y la elimina, permitiendo que el árbol se convierte en el majestuoso monumento que solía ser.

Tras esto, Malfurion y Tyrande por fin tienen tiempo de estar juntos de nuevo. Sin perder ni un segundo, reciben la bendición de Ysera y Alexstrasza, así como los mejores deseos de los líderes de la Alianza y del propio Thrall y la Horda. Tyrande y Malfurion se casan al final de la novela en Darnassus.

Malfurion y tyrande 2Cataclismo

Malfurion hace su debut formal en el juego en la expansión Cataclismo, como líder del ejército de Cenarius en el Monte Hyjal, luchando contra el regreso del Señor del Fuego, Ragnaros. Está presente en otros lugares como Darnassus, donde está situado junto a Tyrande, y Costa Oscura donde lucha contra la Reina Azshara.

Ha tomado caracteres raciales de cada animal en los que un druida puede transformarse (halcón, oso, ciervo y felino) y su barba se muestra mucho más crecida.

A pesar de que en la novela Tempestira se especifica que Malfurion y Tyrande son oficialmente los líderes de su pueblo, en el juego tan solo Tyrande tiene la clasificación de líder, mientras que Malfurion, a pesar de tener la marca de la clase “jefe”, no participa en contiendas JcJ (Cosa que en mi opinión, se debería cambiar)

Conclusión

Después de andar entre el Sueño Esmeralda y el plano de la realidad durante tanto tiempo, finalmente Malfurion ha vuelto a Azeroth. Junto con Tyrande, estan liderando a los Elfos Nocturnos en estos tiempos de conflictos. Quizas, ahora que  ambos lideres están juntos, los elfos de la noche puedan gozar de algo de tranquilidad… Pero conociendo la historia de Warcraft, debe haber mas amenazas allí afuera, y ahora que Malfurion y Tyrande  están unidos, Los Kaldorei están preparados para hacerle frente a cualquier cosa.

Una era de Esperanza ha nacido con la vuelta de Shan’do Tempestira…

Malfurion HS

 


4 respuestas a “El Athenaeum: Shan’do Tempestira

  1. un personaje con una historia interesante… un hermano gemelo totalmente opuesto y una elfa que junto a el representan divinidades Malorne y Elune… si quizas deberia de ponerlo como lider de los elfos nocturnos pero… Malfurion no es de esos que no tiene una mente abierta… desde que conocio a las razas mortales las vio como potencialidades… no creo que decida unirse a una faccion como la horda o la alianza que se dirigen por puras politicas… mas bien al ser uno con la naturaleza sabe que tantos presas como cazadores… malos como buenos… alianza como horda son necesarios para el equilibrio…

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    1. De hecho, Malfurion es co-lider de los elfos de la noche y miembro activo de la Alianza. Entiendo que Malfurion sea neutral en Monte Hyjal y Costa Oscura, pero en Darnassus debería tener la marca de JcJ… Se me hace ilógico que la Horda ataque a su esposa y este no la ayude xD

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