El Athenaeum: El Chaman del Mundo (Parte II)

Buenas chicos y chicas! La semana pasada escribí la primera parte de la biografía de Thrall. Si no han leído esa primera parte, les recomiendo que se pasen por mi anterior entrada ;). Hoy continuare con la segunda parte de este personaje que casi todos deben amar… Y digo casi todos, porque yo le tengo bronca a el… ¿Mencione que todavía no entiendo por que eligió a Garrosh como jefe de Guerra? Ah, ¿Ya lo había hecho? 😛

En fin, continuemos con la historia del Chaman del Mundo!

Ciclo de odio

Tras tres años, Orgrimmar había crecido de sobremanera. Sin embargo, ciertos incidentes menores entre los orcos de Durotar y los humanos de Theramore pusieron en peligro la estabilidad de la zona. Thrall y Jaina trataban desesperadamente de mantener la paz, pero algunos miembros de la Horda escapaban a su control. Así, un jefe guerrero llamado Burx, formó un ejército de orcos y trols y asaltó Northwatch Hold, el mismo lugar que Proudmoore usaba para sus investigaciones, cuya cercanía a Orgrimar no gustaba a varios orcos que exigían desmantelarlo.

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Después de que la batalla empezara, Jaina contactó con Thrall revelándole que Burx servía en secreto al clan Filo Ardiente cuya intención era acabar con la nueva Horda. Thrall se enfureció ya que esto significada que de nuevo, un orco estaba sirviendo a la Legión Ardiente ya que el Filo Ardiente estaba manipulado por un demonio llamado Zmodlor. Inmediatamente, el líder orco se presentó en mitad de la batalla y paró la contienda con la ayuda de algunos espíritus y pidió explicaciones a Burx. Cuando el guerrero protestó argumentando que actuaba según los intereses de la Horda, Thrall le hundió el cráneo con su martillo.

Estos acontecimientos impulsaron a Thrall y a Jaina a darle un carácter más oficial a su relación de colaboración, firmando un tratado entre la Alianza y la Horda. A pesar del aumento de las tensiones del año anterior, las respuestas de los líderes de los orcos y los humanos habían detenido, aunque no completamente, la escalada de violencia y odio entre los miembros de ambas razas.

A pesar de sus últimas victorias, Thrall sabía que debía permanecer más atento que nunca a los acontecimientos dentro de sus fronteras. Desde su fortaleza en el Valle de la Sabiduría de Orgrimmar, pronto tendría noticias de viejos familiares y amigos.

Regreso a Draenor

En los restos del planeta de origen de los orcos, Draenor, aún quedaba una facción de orcos que había conseguido esquivar la corrupción en la que cayeron el resto de clanes orcos a manos de la Legión Ardiente. Se hacían llamar los Mag’har, que en el idioma orco quiere decir “los incorruptos orcos marrones”, y en la actualidad habían vuelto a negarse a formar parte de los ejércitos de orcos corruptos que servían a Magtheridon, ahora prisionero por órdenes de Kil’jaeden. Tras oír de ellos, Thrall quiso viajar a Terrallende para conocerlos, no sin antes tomar las precauciones de seguridad necesarias para no dejar Orgrimmar desprotegida.

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Cuando todo estuvo listo, Thrall se encaminó hacia Nagrand, donde realizó una breve visita a su abuela Geyah y conoció a Garrosh Grito Infernal, el hijo de Grom al que transmitió un mensaje de apoyo, alabando a su padre como un héroe que acabó con la maldición de sangre de los orcos. Durante esta visita, Geyah le reveló a Thrall su verdadero nombre: Go’el, hijo de Durotan – legítimo jefe del Clan Lobo Gélido.

Encuentro con Varian

Tras regresar de Draenor, Thrall se trajo consigo a Garrosh Grito Infernal, para que ejerciera como su consejero, cargo al que se unió más tarde, el maestro de gladiadores Rehgar Furiatierra. Rehgar y Garrosh tenían puntos de vista diferentes que los hacían discutir bastante a menudo. Mientras Garrosh pretendía destruir a los humanos y conquistar Azeroth, Reghar prefería conservar el pacto de no-agresión vigente. Mientras, Jaina convocó a Thrall de manera repentina para una reunión importante donde le comunicó que el Rey Varian había vuelto a Ventormenta tras mucho tiempo desaparecido.

Previendo la importancia de las consecuencias futuras, Thrall decidió reunirse con el líder de los humanos, junto a sus consejeros Rehgar y Garrosh y un destacamento de la guardia Kor’kron. Reghar recomendó a Thrall dejar a Garrosh en Orgrimmar dado su odio a los humanos pero el Jefe de Guerra pensó que sería una buena idea que Garrosh reconsiderara su actitud, estando presente en un encuentro pacífico con aquellos a los que no profesaba simpatía.

Thrall viajó en zeppelin a Theramore, donde discutió con Varian algunos aspectos básicos en los que ambos saldrían ganando. Hablaron de su pasado y de los problemas por acceder a determinados recursos naturales. Los orcos necesitaban madera, por cuya posesión se hallaban en eterna disputa con los elfos de la noche, mientras que los humanos necesitaban cobre. Varian le ofreció a Thrall un intercambio si incluía además algunas pieles exóticas. Tras la negociación, Varian se excusó al tener que irse de inmediato a Villadorada y a Costasur que estaban siendo amenazadas por La Plaga. Mientras salía de Theramore, el clan Martillo Crepuscular invadió la ciudad por lo que tanto la Horda como la Alianza se dispusieron a defender el enclave humano. Varian notó la presencia de Garona entre los asaltantes, lo que le llevó a pensar que Thrall la había mandado allí para asesinarle tal y como hizo el Consejo de las Sombras en el pasado con su padre, el Rey Llane.

Thrall Heartstone

A medida que la batalla se prolongaba, el Martillo Crepuscular empezó a avanzar posiciones. Med’an, el hijo de Garona que se encontraba en Theramore como representante del Nuevo Concilio de Tirisfal, entró en acción para proteger a su madre mientras los miembros del culto oscuro, la dejaban morir mientras pretendían secuestrarlo. Garrosh culpó a la Alianza del ataque mientras que Varian hizo lo propio con la Horda; responsabilizando personalmente a Garrosh. Thrall, Rehgar, Valera y Jaina sin embargo confiaban los unos en los otros y empezaron a pensar en otra solución para los inminentes ataques de La Plaga y del Clan Filo Ardiente. Este ataque minó las buenas intenciones iniciales con que se iniciaron las conversaciones entre Thrall y Varian, sembrando la desconfianza mutua entre orcos y humanos. Cuando todo hubo acabado, Thrall partió de vuelta hacia Orgrimmar.

Ecos de Condena

Cuando Thrall llegó a Orgrimmar descubrió que Arthas, el Rey Exánime, había ejecutado su plan de crear una Plaga de Zombies. Sin embargo el Gran Boticario Putress había encontrado una cura a partir de la peste original de La Plaga. Viendo la importancia de la amenaza, Thrall se reunió con Lady Sylvanas, Garrosh, Varok, el propio Putress y Rehgar Furiatierra en Orgrimmar para discutir los próximos movimientos contra La Plaga.

Garrosh propuso reunir a todo el ejército de la Horda y destruir a los humanos, para después marchar a Rasganorte donde luchar contra La Plaga. Thrall se enfadó con su propuesta ya que los humanos no eran ahora mismo la principal amenaza y no podían estar dando palos de ciego cuando se trataba de luchar contra el ejército del Rey Exánime. Tras consultar a Colmillosauro y a los espíritus, estos se mostraron más cautos a la hora de abordar el problema: una avanzadilla exploraría el continente helado antes que el grueso de las tropas de la Horda mientras que mantendrían el contacto con Jaina Valiente para averiguar cómo iba la Alianza a actuar y coordinar una actuación conjunta. Thrall provocó entonces a Garrosh para que lucharan, a no ser que quisiera cometer los mismos errores que su padre, Grom Grito Infernal. Frustrado por la falta de acción y los insultos a su padre, Garrosh aceptó el desafío y se batió con Thrall en duelo en el Círculo del Valor de Orgrimmar. Los dos orcos lucharon hasta que llegó un momento en que parecía que Garrosh había cobrado ventaja. Cuando trataba de incitar a Thrall, la batalla se interrumpió por la llegada de un Heraldo del Rey Exánime amenazando con destruir Orgrimmar. Al oir esto, Thrall usó una Descarga de relámpagos sobre Garrosh y ambos abandonaron la arena prometiendo acabar la disputa más tarde. La capital orca estaba siendo atacada por un incontable número de abominaciones y vermis de escarcha junto a un reducido número de caballeros de la muerte.

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Thrall lideró a la Horda repeliendo el ataque de La Plaga con la ayuda de Colmillosauro, Sylvanas, Garrosh, Reghar, y algunos aventureros que se encontraban en ese momento en la ciudad. Tras el intento fallido de tomar la ciudad, Garrosh volvió a pedirle a Thrall que lo mandara a Rasganorte, a lo que esta vez, el Jefe de Guerra accedió. Su siguiente orden fue decirle a Colmillosauro que empezara los preparativos para la guerra.

Paz rota

Tan pronto como las fuerzas de la Alianza y de la Horda iniciaron conjuntamente su asalto a la puerta de Angrathar estalló una rebelión en Entrañas. Varimathras y su horda de demonios recorrieron la ciudad matando a todos los que se oponían a sus siniestras órdenes. Sylvanas casi muere en medio de la confusión, pero se las arregló para escapar junto a algunos siervos leales hacia Orgrimmar. Decididos a no permitir a los Señores del Terror pisar territorio de la Horda, Thrall y Sylvanas planearon un contraataque inminente, pero Jaina Valiente llegó con terribles noticias: a raíz de la muerte de Bolvar Fordragón, Varian Wrynn había dado órdenes de asaltar Entrañas, para llevar ante la justicia a Putress, su asesino y de paso reconquistar la antigua capital de Lordaeron para la Alianza.

Thrall, junto con Sylvanas y Vol’jin lideraron el asalto a Entrañas en nombre de la Horda. Después de luchar contra los renegados rebeldes y demonios en su interior, consiguieron matar al traidor de Varimathras. Sin embargo la euforia de la victoria desaparecieron pronto cuando el rey Varian Wrynn, que acababa de matar a Putress, y que había oído los gritos victoriosos de los orcos, fue a su encuentro y se enfrentó a Thrall al que le advirtió que nunca se podría alcanzar la paz después de descubrir el horror que habían creado los Renegados en Entrañas. Justo cuando iba a estallar la pelea entre la Alianza y la Horda, apareció Jaina e intervino teletransportando a los humanos de vuelta a Ventormenta, deteniendo así el derramamiento de sangre y el caos. Thrall se lamentó por la paz rota entre los dos reinos, aunque como le recordó Varok Colmillosauro, su deber era la de dirigir y proteger a su pueblo. Para evitar estos sucesos otra vez, las abominaciones fueron expulsadas y Thrall envió a la Guardia Kor’kron liderados por Bragor Puñosangre para cuidar Entrañas de posibles amenazas futuras.

Secretos de Ulduar

Jefe de Guerra Thrall

Cuando Brann Barbabronce descubrió que el dios antiguo Yogg-Saron había escapado de su ancestral prisión en Ulduar, apresuradamente informó a Rhonin quien pidió a Jaina convocar a Thrall y a Varian a la Ciudadela Violeta para una reunión de emergencia. Comprendiendo correctamente la gravedad de la situación, Thrall se apresuró a ir con Garrosh hacia la ciudad de Dalaran. Al llegar a la Ciudadela Violeta, fue interceptado por Jaina, quien quería desesperadamente evitar una confrontación con Varian, que ya se encontraba adentro. Cuando Jaina les contó lo ocurrido en Ulduar, Thrall escuchó la incredulidad de Garrosh con irritación, entonces avanzaron a la cámara de Rhonin. Previsiblemente, Varian y Garrosh intercambiaron insultos y llegaron a una eventual lucha. Thrall no pudo evitar la pelea, pero un frustrado Rhonin lo consiguió. Rhonin pidió a todos evitar las diferencias y trabajar juntos contra su nueva amenaza. Varian no hizo caso a las palabras del mago citando los eventos ocurridos en la Puerta de Cólera como excusa para no unirse a la Horda otra vez y se fue, mientras que Garrosh opinó que un verdadero jefe de guerra nunca ayudaría a cobardes. Thrall demostró decepción a las acciones de Garrosh.

Dificultades políticas

La vida de Thrall cambiaría en los eventos que llevaron a la Devastación.

Cuando Garrosh y sus soldados volvieron a casa luego de la reunión en Dalaran, Thrall celebró un banquete en honor del joven orco y autorizó prender fogatas en Orgrimmar. Desafortunadamente, Durotar estaba pasando por una temporada de sequía y una de las simples fogatas se convirtió en un incendio que destruyó varios edificios. El mismo Thrall intentó apagar las llamas usando su poderes chamanísticos, pero no pudo evitarlo, el fuego estaba destinado a la destrucción. Notó que ocurría algo malo con los elementos y que estaban fuera de control, y meditó en esto.

Al tiempo surgieron otros problemas, entre ellos el ataque de un grupo orco a uno de Centinelas en Vallefresno, hecho que violaba directamente el tratado de Alianza-Horda. Los Centinelas habían sido destrozados en piezas y abandonados a los carroñeros. Parece que habían estado vivos mientras eran desollados. Ya que los elfos nocturnos habían prohibido la entrada a los miembros de la Horda en Vallefresno en protesta por la Puerta de Cólera; muchos orcos celebraron el ataque. thrall_by_sanggene-d4vyw52

Thrall recibió una carta del Rey Varian obligándolo a denunciar los ataques y entregar a los responsables a la Alianza. Thrall se negó ya que ni siquiera sabía donde estaban, y tampoco condenó el método utilizado por los atacantes aunque se mostró desolado porque el tratado de no agresión no se hubiera respetado. Este hecho hizo disminuir la confianza y popularidad que gozaba Thrall entre los líderes de la Alianza.

Calmando a los Elementos

Tras su encuentro con Lady Jaina y Eitrigg, Thrall decidió que debía viajar hasta Nagrand en Terrallende para consultar a los elementos y tratar de descubrir el porqué de su anarquía en Azeroth. Durante su ausencia le pidió a Garrosh que lo sustituyera como Jefe de Guerra de la Horda.

Ya en Nagrand, Thrall conoció a su abuela, que le aconsejó que recuperara para los Mag’har el camino del chamanismo con la ayuda de Aggra. Aggra no confiaba especialmente en Thrall y a menudo hacía comentarios despectivos sobre él que rozaban el insulto. Sin embargo lo preparó para su visión en Garadar de manera que tras ella estuviera totalmente conectado con los espíritus como un verdadero chamán.

Thrall pudo comunicarse con todos los elementos de Draenor pero ninguno pudo ayudarlo a excepción del espíritu de la Tierra que comprendía lo que estba sucediendo en Azeroth. Tras ingerir algunas pequeñas rocas traídas de Azeroth, el espíritu de la Tierra le contó que los elementos estaban preocupados por una devastación, un cataclismo como el que una vez asoló Draenor.

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Mientras Thrall se prepaba para volver a Azeroth, y tratar de detener el desastre, Aggra le confesó que un profundo sentimiento de atracción hacía él había crecido en su interior y quería acompañarlo pero solo si renegaba a ser débil. Thrall aceptó su compañía y los dos se convirtieron en pareja.

Tras regresar a Azeroth, Thrall se enteró que los Totem Oscuro, habían provocado el enfrentamiento de los tauren con Garrosh y que, como consecuencia de esto, Cairne había muerto. No mucho después, un enorme terremoto que vino acompañado de un tsunami, golpeó el puerto de Ventormenta a la vez que el suelo se quebraba bajo los pies de Thrall. El orco decidió dirigirse hacia la Vorágine, donde sentiría el centro del cataclismo y podría calmar a los elementos que se habían desatado. Aggra decidió ir con él, encaminándose hacia el centro del Mare Magnum, con una parada en las Islas Perdidas.

Cataclysm

Thrall jugó un papel principal en algunos sucesos que ocurrieron tras la devastación que asoló Azeroth. En primer logar fue el engargado de convencer a los goblin que habían naufragado en las Islas Perdidas para que aliaran con la Horda tras haberlo rescatado previamente de agentes del IV:7. En segundo lugar, como uno de los más eminentes chamanes de Azeroth, se unió al Anillo de la Tierra para viajar a la Vorágine en el centro del Mare Magnum por el vórtice donde Alamuerte entró en Azeroth desde el Plano Elemental para tratar de contener la grieta.

Su ausencia de los asuntos principales de la Horda provocaron tensiones internas debido al comportamiento de Garrosh como su sucesor y pusieron en jaque algunas de las alianzas más antiguas de la facción. Vol’jin y los Lanza Negra decidieron abandonar Orgrimmar y Thrall tuvo que interceder por Garrosh, aduciendo que hacía lo correcto aunque a otros no se lo pareciera.

El Crepúsculo de los Aspectos

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Thrall se encontraba apesadumbrado después de fracasar en un ritual rutinario junto a otros chamanes entre los que se encontraban Nobundo y Rehgar. Tras una breve discusión con Aggra, abandonó el santuario para ordenar sus pensamientos.

Pronto recibió la visita de Ysera bajo su apariencia kaldorei que traía muy malas noticias de Rasganorte. El Templo del Reposo del Dragón había sido atacado por el Martillo Crepuscular y Korialstrasz en lo que parece una traición a los aspectos destruyó los santuarios que se encuentran debajo junto a los huevos de dragón con él dentro lo que le había ocasionado la muerte. Alexstrasza, muy afectada por la pérdida de su compañero, había huído no sin antes disolver el Acuerdo del Reposo del Dragón.

Ysera le pidió a Thrall emprender un viaje hasta un pequeño campamento en Feralas atacado por elementales de fuego a lo que el orco aceptó. Gracias a sus habilidades chamanísticas Thrall consiguió convencer a los elementales de que cesaran en su actitud, un gesto que asombró a los elfos de la noche del campamento, acostumbrados a la hostilidad permanente con los orcos. Thrall conoció allí a Desharin, un elfo que le confesó a Thrall que es miembro del Vuelo Verde y que el veradero encargo que Ysera le tiene reservado era mucho más importante y algo que debería hacer solo.

Desharin llevó a Thrall a las Cavernas del Tiempo, donde fueron atacados por un misterioso humano cuya armadura le resultaba muy familiar a Thrall. El humano parecía conocer muy bien las técnicas de ataque de Thrall además de ser un maestro en la lucha. Tras matar a Desharin, los dragones de bronce intervinieron en la lucha y ordenaron a Thrall que entrara en un portal temporal mientras la contienda continuaba. Al otro lado del portal, Thrall apareció en algún momento de la Segunda Guerra. A pesar de conocer las posibilidades que le daría influir en los acontecimientos que rodeaban el conflicto, Thrall sabía que la línea temporal debía ser preservada.

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Thrall llegó a un campamento orco donde esperaba encontrar a Orgrim pero para su sorpresa a quien vio fue a sus padres Durotan y Draka (que llevaba a un Thrall bebé en sus brazos). Tras hablar brevemente con ellos, tuvo que dejarlos partir escoltados por los que ya sabía que eran traidores al servicio de Gul’dan y que acabarían asesinándolos. Thrall tuvo que ver como morían sus padres sin poder intervenir y sobre el cadaver de su padre le juró venganza.

Sin embargo el asesino de Desharin apareció en escena y atacó a Thrall una vez más. Su intención era matar al Thrall bebé, un objetivo más fácil que hacerlo de adulto. Sintiendo que Blackmoore se acercaba como sucedía en la verdadera línea temporal para llevarse al bebé a su castillo, Thrall agarró a su asaltante y lo empujó hacia un rio cercano donde percibió que tenía unas extrañas escamas brillantes.

En ese momento Thrall fue transportado a otro momento de la historia y se encontró a una Taretha mucho más mayor de lo que él recordaba. Tras convencerla de quien era mostrándole el colgante que ella le dio, Taretha le dijo que en esa línea temporal Thrall había muerto siendo un niño y no solo eso. Blackmoore había permanecido sobrio en lugar de caer en una depresión y había formado un gran ejército con el que había derrotado a Orgrim. Sin embargo en lugar de encerrar a los orcos en campos de internamiento había hecho un pacto con ellos y había traicionado a la Alianza para usurpar el trono de Lordaeron. De esta forma Blackmoore había matado a Terenas Menethil, Uther y Anduin Lothar.

Thrall y Taretha viajaron a Dalaran, donde fueron recibidos por Krasus. Juntos llegaron a la conclusión que se encontraban en una falsa línea temporal donde el concepto de ‘tiempo’ era una ilusión en sí mismo. Para resolver esta cuestión, Thrall buscó y encontró al Aspecto del Tiempo, Nozdormu, que lo estaba esperando. El dragón de bronce le explicó las diferencias entre ambas líneas temporales y confesó para sorpresa de Thrall y del resto del Vuelo de Bronce que él mismo sería el responable de un terrible suceso en el futuro: la creación del Vuelo Infinito. Nozdormu también admitió que era el responsable de ordenar asesinar a Thrall cuando era un bebé y que el misterioso asaltante humano era en realidad el propio Blackmoore de la línea temporal falsa. Nozdormu agradeció a Thrall su presencia, que le había hecho ver las cosas de manera más clara, y le encargó que encontrara a Alexstrasza para limar diferencias con el Vuelo Azul y unirse contra la oscuridad que se aproximaba.

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Ya en la línea temporal verdadera, Thrall y Tick encontraron a Alextrasza en Desolace pero esta se negó a escucharles. Sin perder la esperanza Thrall se dirigió al Nexo donde recibió una fría acogida por parte del Vuelo Azul que se encontraba en proceso de elegir a un nuevo aspecto. Los candidaatos eran Arygos, el malvado hijo de Malygos y Kalecgos. Durante el ritual cósmico conocido como el ‘abrazo’, Kalecgos fue elegido como el nuevo aspecto del Vuelo Azul provocando la ira de Arygos que tachó al vuelo de incrédulos y abandonó Gelidar. Durante la ceremonia de celebración del nuevo líder, el Vuelo Crepuscular irrumpió atacando a los miembros del Vuelo Azul.

Thrall y Kalec demostraron ser un gran complemento luchando valientemente contra los invasores. Tras perseguir a los últimos dragones crepusculares que habían huído, llegaron al Templo del Reposo del Dragón donde descubrieron la presencia de Chromatus, un dragón cromático que había sido inoculado con la sangre de Arygos y se había unido a la batalla contra el Vuelo Azul. Durante la batalla, Thrall cayó de lomos de Kalec y aterrizó en la nieve donde tuvo una visión de los últimos momentos de Korialstrasz antes de destruir el templo.

Decidido a informar a Alextrasza, Thrall fue sin embargo atacado de nuevo por Blackmoore que portaba el martillo de Thrall. Tras crear un vortex de viento Blackmoore rogó por su vida algo que Thrall no le concedió acabando por segunda vez con su vida. Mientras tanto, el Vuelo Azul estaba siendo duramente castigado por Chromatus por lo que Thrall y Kalec se dirigieron rápidamente a Desolace donde encontraron a Alextrasza en un terrible estado.

Thrall compartió con ella su visión donde se veía como Korialstrasz en un gesto heroico, había descubierto que el Martillo Crepuscular había envenenado los huevos de los vuelos y que él mismo se había contagiado al tocar uno de ellos por lo que se había sacrificado para evitar que nadie más saliera perjudicado. Revigorizada, la protectora de la vida viajó al Nexo para unirse al Vuelo Azul acompañada del nuevo Aspecto de la Magia.

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De este modo, los aspectos de los vuelos rojo, azul y verde lucharon de manera conjunta contra Chromatus y su estirpe. Tras una dura batalla Chromatus mostró su verdadero potencial y puso contra las cuerdas a los tres aspectos. Fue entonces fue cuando llegó Nozdormu y el Vuelo de Bronce. El Aspecto del Tiempo argumentó que debían luchar juntos para derrotar a la criatura. Sin embargo Chromatus tenía una cabeza por cada Vuelo de Dragón y no había dragones negros presentes para ayudar. Fue entoncee cuando Thrall se ofreció a asumir ese papel como sustituto de Neltharion.

Los cuatro aspectos lanzaron un poderoso ataque a un aturdido Chromatus que no pudo contrarrestar las habilidades de sus atacantes al no estar aún plenamente facultado a usas los poderes que le había concedido el Padre Crepuscular. Chromatus cayó y su cuerpo fue retirado al interior de una prisión arcana por el Vuelo Azul.

Thrall recibió las gracias de los aspectos que le recompensaron con una escama de cada uno de ellos. Tick lo llevó de nuevo junto a Agra donde arreglaron sus diferencias y se prepararon para dirigirse a la Vorágine. Sabiendo de los desafíos que aún le esperan, Thrall decidió que su nombre a partir de ahora sería “Go’el”.

La Ira de las Tierras de Fuego

Thrall aparece en el trailer del Parche 4.2.0, intentando calmar la brecha de la Vorágine junto a Aggra cuando tiene una visión de Ragnaros mostrándole lo que le espera a Azeroth. En ella se ve a Nordrassil quemado, a Orgrimmar siendo engullido por una gran ola de lava y al lugar donde se concentran todos sus ejércitos, las Tierras de Fuego. Tras confesarle que la hora del crepúsculo se acerca, Thrall decide emprender junto a Aggra un viaje hacia el Monte Hyjal.

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Allí, los druidas y sus aliados habían contenido la invasión del Martillo Crepuscular, estableciendo un perímetro de paz alrededor de Nordrassil, controlado por el Anillo de la Tierra y el Círculo Cenarion. Thrall junto a Aggra y Malfurion formaron una alianza que no tardó en caer en desgracia para el chamán orco.

Uno de los más poderosos agentes del Martillo Crepuscular irrumpió durante una ceremonia y atacó a Thrall con una poderosa magia oscura que envió su espíritu a los cuatro dominios del Plano Elemental. De ser así Thrall estaría perdido para siempre por lo que Aggra pidió ayuda a los aventureros de Azeroth para que se adentraran en el Muro Celeste, Fauce Abisal, Infralar y las Tierras de Fuego para rescatarlo de su eterno tormento.

La identidad del atacante de Thrall no es otra que la de Fandral Corzocelada, el antiguo archidruida de Darnassus ahora aliado de Ragnaros. Fandral habría recibido instrucciones del misterioso “Profeta del Crepúsculo” para cumplir su misión aunque su intención de acabar con él puede no ser definitiva conociendo la fortaleza que une los lazos de Thrall con los elementos.

A medida que los aventureros se van adentrando en cada plano, se muestran algunas de las más profundas convicciones del espíritu de Thrall. En el plano del viento, Thrall se lamenta de la elección de Garrosh como su sucesor y se muestra apenado por haberle fallado a la Horda y al Anillo de la Tierra, así como a Aggra. En el plano del agua, se ve a Thrall junto a Varian firmando la paz con sus enemigos y el deseo de sentirse libre de su carga para formar una familia junto a Aggra. El plano de la tierra muestra la paciencia del orco que se muestra convertido en piedra. Por último, en el plano del fuego, se ve la ira de Thrall hacia Gul’dan por asesinar a sus padres, hacia Varian por declarar la guerra a la Horda, a Blackmoore por esclavizarlo y hacia Garrosh por haber matado a Cairne.

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Finalmente la esencia de Thrall es restaurada y ahora el orco permanece junto a Aggra como Go’el, hijo de Durotan.

El Encargo de los Aspectos

Llegada la hora en la que Thrall y el resto de Aspectos debían debatir cómo derrotar a Alamuerte, el espíritu del chamán entró en comunión con la tierra de una manera tan profunda que se desligó de su cuerpo bajo la forma de un terráneo y tuvo un encuentro con Alamuerte que usó el poder de los Dioses Antiguos para atrapar su espíritu nuevamente. Tras intentar convencerlo de que los Aspectos pensaban utilizarlo para reemplazarlo, se burló de que quisieran comparar el poder de un mortal con el que atesoraba el bendecido por los titanes. Para demostrárselo, Alamuerte hizo que Thrall sintiera lo que es ‘llevar el peso del del mundo y sentir su dolor’ haciéndole ver que los Aspectos querían condenarlo a una vida de eterno sufrimiento. Alamuerte comenzó a castigar a Thrall haciendo que las heridas que le infligía se trasladaran al mundo real en forma de terremotos. Finalmente, los Aspectos con la ayuda del Anillo de la tierra y el Círculo Cenarion consiguieron penetrar en los dominios de Alamuerte y traer de vuelta el espíritu de Thrall.

Tras comprobar el poder de Alamuerte, los Aspectos llegaron a la conclusión que para derrotarlo debían conseguir el Alma de dragón en su forma más pura, no mucho después de su creación, en la época de la Guerra de los Ancestros, diez mil años atrás. Debido al hechizo que pesaba sobre el artefacto, que impedía que cualquier dragón lo utilizase, los Aspectos rogaron a Thrall que fuera él quien portara el medallón durante la batalla final contra Alamuerte .

La Hora del Crepúsculo

Nozdormu ideó un plan para hacerse con el Alma del Dragón, viajando al pasado a través de las Cavernas del Tiempo. Tras desplazarse al Fin de los Días y derrotar a Murozond, los héroes de Azeroth desbloquearon el camino que conducía a Zin-Azshari antes de ser destruida para hacerse con el medallón y hacerle entrega del mismo a Thrall en el Templo del Reposo del Dragón.Thrall y... Que diablos hace Kerrigan alli

Los enemigos más poderosos del Martillo Crepuscular esperaban a Thrall en el Cementerio de Dragones. Por un lado la traicionera Asira Dawnslayer y por otra el Padre Crepuscular atacaron a Thrall con intención de hacerse con el Alma de Dragón y evitar que se produjese la lucha contra su amo. Sin embargo fracasan, dejando vía libre a Go’el para prepararse para el combate final contra Alamuerte.

Una vez que Alamuerte fue derrotado por Thrall y los Aspectos, Alexstraza agradeció a Thrall su servicio al mundo, revelándole que Aggra esperaba un hijo suyo.

Mareas de Guerra

El destino de Thrall cada vez estaba más alejado del liderato de la Horda. A pesar de que Jaina le rogaba que volviera para encauzar lo que Garrosh había destruído, Muln Furiatierra parecía más interesado en que fuera su sucesor al frente del Anillo de la Tierra. Su decisión se hizo evidente cuando recibió la noticia de la destrucción de Theramore. Thrall prefirió quedarse en la Vorágine sanando al mundo de la destrucción provocada por el cataclismo a pesar de que el resto de miembros de la orden mostraron su preocupación por el hecho de que Garrosh hubiera utilizado un arma tan peligrosa como la bomba de maná o por haber esclavizado a gigantes del núcleo para atacar el Fuerte del Norte.

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A pesar de que pensaba que Jaina había perecido en el ataque, una visión donde Orgrimmar era inundada por una gran ola y atacada por elementales de agua, le hicieron sospechar que aún se encontraba viva. Tras dirigirse a la Isla de Batalla, descubrió que no sólo estaba en lo cierto, sino que el resentimiento de Jaina la había transformado por completo. Ella consideraba a Thrall responsable de las acciones de Garrosh y de la destrucción de Theramore y no aceptó el ruego para perdonar la vida de gente inocente, de modo que conjuró y envió un enorme tsunami hacia la capital de la Horda. Thrall pudo detenerla invocando al Espíritu del Aire pero cuando intentó razonar nuevamente con Jaina descubrió que la hechicera no sólo no le atacó sino que intentó matarlo. La furia de Jaina hubiera acabado sin duda con Thrall de no ser por la intervención de Kalecgos que, mentando la Purga de Stratholme de Arthas, consiguió hacerla recapacitar. Lejos de apaciguarse, Jaina les advirtió que disponía de un ejércido de elementales que no dudaría en utilizar para proteger a la Alianza y declaró desde ese momento a Garrosh y a la Horda como enemigos jurados.

Antes de partir de nuevo hacia la Vorágine, Thrall sintió que la sanación del mundo podría no significar nada si la guerra entre la Alianza y la Horda podía provocar incluso más daño que el cataclismo.

La liberación de Durotar

Durante el conflicto en Pandaria, Thrall y Aggra regresaron a Durotar con su hijo recién nacido. Allí tuvieron constancia del intento de asesinato que había perpetrado Garrosh contra Vol’jin. El líder de los Lanza Negra, ayudado por Chen Cerveza de Trueno, se puso en contacto con su viejo amigo para que le prestara ayuda para derrocar al tirano Jefe de Guerra.

Su primer encargo fue liberar las Islas del Eco del control de los Kor’kron. Ante la falta de liderazgo y el peligro de que se produjeran nuevas revueltas, Thrall quedó a cargo del hogar de los Lanza Negra mientras pensaba la mejor manera de enfrentarse a Garrosh.

Poco después, cuando Vol’jin regresó a Durotar, Thrall se trasladó al Poblado Sen’jin para reunirse con su viejo amigo y con Chen. Este fue el punto de partida de la Rebelión Lanza Negra que, tras un primer momento en el que estuvo bajo el asedio de la guardia de Garrosh, logró repeler el ataque y tomar posiciones en los alrededores de cara al asalto final a la capital de la Horda. Tras tomar Cerrotajo, Thrall se dirigió a Orgrimmar para tratar de reclutar a efectivos afines a la causa mientras Vol’jin se quedaba a cargo de su esposa y de su hijo.

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Final de la segunda parte

Y… Terminamos la historia de Thrall! Dos entradas largas (3 si contamos a Malfurion) hice estas semanas… ¿Podre seguir con este ritmo? Por supuesto que si! 🙂

Espero que los haya gustado el articulo (me llevo mucho tiempo escribirlo >_<), recuerden ver la primera parte de la historia de Thrall si no la vieron, y nos vemos la próxima semana!


5 respuestas a “El Athenaeum: El Chaman del Mundo (Parte II)

    1. Es que nosotros tratamos de respetar a la gente que no quiere spoilers, y como gran parte de los jugadores causales no saben todavía como termina SoO, no brindaremos ningún tipo de info sobre esto hasta que salga la parte final del Buscador de Bandas de SoO 😉

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    1. No hay un libro especifico en el que se muestre todo lo que he escrito aquí. La mayoría de las cosas se aprenden jugando Warcraft III y haciendo las misiones del WoW. Hay algunas cosas que están en novelas, como lo ocurrido en “El Crepúsculo de los Aspectos”. La mayoría de las novelas son muuuy difíciles de obtener en América Latina pero existen resúmenes de estas en varios sitios web 😉

      Saludos!

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