El Athenaeum: El Jefe del Clan Grito de Guerra

¡Buenas chicos y chicas! La vez pasada les conté que me habían dejado a mi el puesto de GM en mi Hermandad. Resulta que lo estoy sobrellevando bastante bien, aunque es un cargo bastante pesadito y no es para cualquiera, desde ya se los digo… Obviamente con el “nuevo reinado”, hubo cambios, entre ellos la partida de una de las antiguas oficiales de la Hermandad. Estas cosas las tomo como algo bueno: “¿Por que Buscapaz?” me dirán. Yo les responderé: “Porque esto les demuestra quienes están y los ayudaran cuando las cosas se ponen difíciles. Algo así como con los verdaderos amigos ;)”

Hearthstone: No puede ser posible que con todos los packs de cartas que me he ganado no me haya salido NINGUNA legendaria durante meses. Es realmente frustrante ver que todos tienen legandarias y yo apenas… Dos. Pero bueno, ya me saldrán algunas. #ActitudPositiva!

Pasando a lo que les debe interesar: Esta semana hablare sobre uno de los personajes que tendrá (no lo se con certeza, me abstengo a leer spoilers xD) seguramente una gran participación en WoD. Fue un gran amigo de Thrall durante años, y también es el padre de Garrosh (Tiene que morir… Ya! No lo aguanto >.<)

Hoy hablaremos de Grommash Grito Infernal: El Jefe del Clan Grito de Guerra.

Grommash: Corazón de Gigante

Grommash (cuyo significado es “Corazón de Gigante” en Orco) Grito Infernal, fundador del clan Grito de Guerra, fue uno de los mas feroces y sanguinarios líderes de la Horda Orca. Fue el primero de su raza en beber la sangre del Señor del Foso Mannoroth el Destructor, ligando así a su gente a la Legión Ardiente. Pagó un alto precio por deshacer su error y liberar a su clan de la maldición de la sed de sangre ya que falleció cuando se enfrentaba al propio Mannoroth que también acabó derrotado. Ambas muertes tuvieron importantes consecuencias: mientras la del Señor del Foso significó el fin de la corrupción demoníaca que afectaba a los orcos, la de Grom marcó una punto de inflexión que terminó con el reinado de los orcos en la Horda e inició la formación de la “Nueva Horda” con la inclusión de nuevas razas.

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El levantamiento de la Horda

Bajo el control secreto de Gul’dan y su Consejo de la Sombras, los orcos se fueron volviendo cada vez más agresivos. Construyeron enormes arenas donde los orcos afinaban sus habilidades guerreras en pruebas de combate y muerte. Durante ese período, unos pocos jefes de clanes denunciaron la creciente depravación de su raza. Uno de ellos, Durotan del clan Lobo Gélido, advirtió a los orcos que se perderían en el odio y la furia. Pero sus palabras fueron ignoradas, ya que jefes más fuertes como Grom dieron un paso adelante para defender una nueva era de guerra y dominación.

Kil’jaeden sabía que los clanes orcos estaban casi listos, pero necesitaba estar seguro de su lealtad absoluta. En secreto, hizo que el Consejo de la Sombras invocara a Mannoroth el Destructor, el recipiente viviente de rabia y destrucción. Gul’dan llamó a los jefes de los clanes y los convenció de que beber la sangre de Mannoroth, repleta de rabia, los haría totalmente invencibles. Liderados por Grom Grito Infernal, todos los jefes de clan excepto Durotan bebieron y por lo tanto sellaron sus destinos como esclavos de la Legión Ardiente. Fortalecidos por la rabia de Mannoroth, los jefes extendieron involuntariamente su subyugación a sus ignorantes hermanos.

Consumidos con la maldición de su nueva sed de sangre, los orcos buscaban liberar su furia sobre cualquiera que se alzara ante ellos. Sintiendo que la hora había llegado, Gul’dan unió a los errantes clanes en una única e imparable Horda. Sin embargo, sabiendo que varios de los jefes, como Grito Infernal u Orgrim Martillo Maldito lucharían por el control absoluto, Gul’dan colocó a un jefe de guerra marioneta para que gobernase a la nueva Horda. Y Gul’dan escogió para ello a Puño Negro el Destructor, un señor de la guerra orco particularmente depravado y cruel. Bajo la orden de Puño Negro, la Horda se probó a sí misma contra los sencillos Draenei.demons_demon_kil_jaeden

En el transcurso de pocos meses, la Horda erradicó al 80% de los Draenei que vivían en Draenor. Solo un puñado de supervivientes dispersos logró evitar la asombrosa ira de los orcos. Emocionado con la victoria, Gul’dan se regocijó ante el poder y la fuerza de la Horda. Pero sabía que sin ningún enemigo contra el que luchar, la Horda se consumiría a sí misma con interminables peleas internas y un apetito imparable por la gloriosa carnicería.

Kil’jaeden supo que la Horda finalmente estaba preparada. Los orcos se habían convertido en la mayor arma de la Legión Ardiente. El astuto demonio compartió sus conocimientos con su amo Sargeras, que estaba a la espera, el cual estuvo de acuerdo en que la hora de su venganza finalmente había llegado.

Ataque a Shattrath

Bajo el mando de Ner’zhul, Grom participó en el ataque a la ciudad de Shattrath durante el exterminio de los Draenei por parte de la Horda orca que es reflejado en la historia corta “Unbroken” (en español latino “Entero”), de Micky Neilson. Aunque no es nombrado específicamente se le intuye detrás de la descripción de un enorme orco de mandíbula inferior tatuada, ojos fieros y que porta un gran hacha de dos manos. Luchó contra Nobundo y consiguió tomar la ciudad654x900_1949_WoW_Grom_Hellscream_2d_illustration_world_of_warcraft_fan_art_fantasy_picture_image_digital_art

La Primera Guerra

Una vez que los orcos son corrompidos por la sangre del demonio, Gul’dan abrió el Portal Oscuro y la Horda entró en Azeroth desencadenando la Primera Guerra. Grom sin embargo no participó en el conflicto.

La Segunda Guerra

Cuando la Horda invadió Azeroth atravesando nuevamente el Portal Oscuro y desencadenando la Segunda Guerra, Grom y el clan Grito de Guerra permanecieron en Draenor formando parte de la retaguardia. Finalmente la Horda fue derrotada por la Alianza de Lordaeron.

Tras la guerra, Ner’zhul utilizó a Grom y su ejército al que se le unió el clan Foso Sangrante liderado por Kilrogg Deadeye para recuperar algunos de los artefactos más poderosos de Azeroth: el bastón enjoyado de Sargeras, el Libro de Medivh y el Ojo de Dalaran. Cuando Khadgar destruyó el Portal Oscuro, Grom y su clan quedaron atrapados en Azeroth sin posibilidad de volver a Draenor.

Señor de los Clanes

Con la destrucción del único pasaje hacia su hogar y la derrota de los orcos a manos de los humanos, Grom y el clan Grito de Guerra se vieron obligados a huir hacia el norte y esconderse en las espesuras de Lordaeron donde se rumorea que se escondía Orgrim Doomhammer, antiguo jefe de la Horda. Estuvieron evitando el contacto con los humanos durante 15 años, en los cuales, Grom se vio obligado a luchar contra la maldición demoníaca que lo había debilitado y contra la que se enfrentó hasta el fin de sus días. A medida que los orcos iban envejeciendo y el número de individuos libres iba disminuyendo, su situación se volvía más desesperante. Los jóvenes orcos no podían prosperar en estas condiciones por lo que poco a poco se sentía que el día de actúar y ajustar cuentas habría de llegar o de lo contrario desaparecerían para siempre.

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Un día, un miembro de su clan llamado Rekshak, informó a Grom que había encontrado en el bosque a un joven orco que preguntaba por él. El orco se hacía llamar Thrall y había nacido en Azeroth siendo criado por humanos por lo que no conocía nada de su pasado ni tampoco le afectaba la maldición de la sed de sangre. Tras escapar de su amo, Aedelas Blackmoore – patrón de Durnholde -, estaba dispuesto a averiguar los orígenes chamanísticos de su raza. Grom, inspirado por el coraje, la fortaleza y la misericordia de Thrall, aceptó al joven entre los suyos y le mostró la historia y los designios de las naciones orcas. Entre las cosas que le contó y que más interés le provocaron fue su propio origen, ya que Thrall era hijo del Durotan, el jefe del clan Lobo Gélido. Grom y Thrall pronto establecieron una vínculo de amistad muy profundo. El líder de los Grito de Guerra le enseñó a hablar el orco y lo inició en las artes del chamanismo.

Tras unos meses, los humanos que buscaban al orco fugado encontaron su pista y se avistaron cerca del campamento de los Grito de Guerra por lo que Thrall dejó a Grom y su gente para buscar a los de su clan en las montañas de Alterac, no sin antes recibir un collar del líder del clan Grito de Guerra como símbolo de hermandad.

Tras un tiempo, Orgrim Martillo Maldito apareció en el campamento de los Grito de Guerra con Thrall y el clan Lobo Gélido. La batalla por la liberación de los orcos había comenzado. Se produjo entonces un enfrentamiento contra los humanos en los campos de internamiento donde habían estado prisioneros los orcos desde el final de la Segunda Guerra. La lucha final tuvo lugar en el castillo de Durnholde, donde los clanes orcos obtuvieron su libertad definitiva, consiguiendo revitalizar el sentimiento de hermandad de todas las antiguas naciones orcas. Había nacido una nueva Horda, compuesta de los clanes Grito de Guerra y Lobo Gélido. Durante la batalla en Durnholde había muerto el líder de los orcos, Orgrim Doomhammer, que en el último momento nombró a Thrall como su sucessor. Grom aceptó al joven orco como nuevo Jefe de Guerra a pesar de que podía haber reclamado los galones para sí por cuestiones de edad y experiencia.

Viaje a Kalimdor

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Mientras los orcos buscaban un lugar para establecerse en Lordaeron, Thrall tuvo una visión y se encontró con un profeta, el cual le dijo que el y su gente debían viajar a Kalimdor. Tras reunir a todos los clanes para afrontar la travesía se da cuenta que falta Grom y el clan Grito de Guerra. Las noticias que le llegan de sus hombres es que habían sido capturados por los humanos por lo que se inició una partida para rescatarlo. Tras localizar el emplazamiento de los soldados de la Alianza, Thrall liberó a su amigo que de inmediato le propuso la idea de robar los barcos humanos que se encontraban atracados en las proximidades y desplazarse a Kalimdor navegando en ellos.

Durante la travesía una tormenta separó a Grom del resto de la Horda. Tras nevegar a la deriva durante muchos días, consiguió arribar finalmente en las costas del este de Kalimdor y, tras reunir a los miembros de su clan que fue encontrando en la playa, se adentró en tierra desconocida. Los orcos pronto descubrieron nuevos peligros a los que nunca se habían enfrentado, criaturas como los centauros o los jabaespines a los que se añaden emplazamientos humanos en las montañas cercanas.

Desde que tocaron tierra, la sed de sangre en Grom y su clan se acrecentó. Sin saber exactamente la razón, los orcos atacaron a los humanos mientras Thrall, que llegaba con su grupo por el sur, lo ayudó hasta obtener la victoria. Sin embargo Thrall no quería más enfrentamientos de manera que ordenó a Grom que esperase hasta que el terminara de investigar la manera de cruzar las montañas de manera segura. Grom no obedeció a su líder y antepuso el espíritu guerrero de su clan a sus órdenes, atacando los asentamientos cercanos sin importarle quienes los ocupaban. Thrall preocupado por la actitud de su amigo lo envió al norte a construir un fuerte para albergar a la Horda mientras él terminaba de investigar la zona.

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Grom siguió sus indicaciones y llegó a Vallefresno, un gran bosque rico en madera que los orcos usaron para levantar sus construcciones gracias a la ayuda de los goblins liderados por Neeloc Greedyfingers, que les facilitaron máquinas para cortar madera. Sin embargo no contaban con la presencia de los elfos nocturnos, guardianes del bosque que al ver que los orcos estaban talando sus árboles, los atacaron. Comandados por el semidios Cenarius, los elfos infligieron una gran derrota a los orcos. Cenarius, que parecía conocer la historia de los orcos, le espetó a Grom que solo desearan la muerte y la destrucción a lo que el orco le respondió que su raza ya no estaba influenciada por los demonios. Cenarius no le creyó y los orcos pronto descubrieron que el semidios era inmune a la mayoría de los ataques convencionales convirtiéndole en un enemigo terrible, quizás el mayor al que Grom se hubiera enfrentado nunca.

Tras la derrota uno de los médicos brujos de los trol que Thrall había recogido en una isla durante su travesía, sintió una gran fuente de poder cercana que podría ayudar a derrotar a los elfos. Tras adentrarse en el bosque y dirigirse al norte, Grom descubrió la presencia de sátiros, elfos corrompidos por energías demoníacas junto a una fuente de energía que mana líquido de color rojo. Se trataba de un mamantial con la sangre del señor del foso Mannoroth, la misma que Grom bebió en Draenor cuando era joven y que condenó a su raza a la maldición de la sed de sangre. Por sugerencia de Tichondrius, Mannoroth había dejado su sangre con la esperanza de que los orcos la encontraran y se enfrentaran al semidios. Como si fuese un guión prestablecido, Grom sucumbió al poder de la fuente y bebió de nuevo la sangre del demonio ignorando las advertencias de algunos miembros de su clan.

Con el poder del demonio, Grom obtuvo la fuerza necesaria para derrotar a Cenarius que no pudo hacer nada ante la avalancha orca. Tras morir el semidios protector del bosque, Mannoroth se apareció ante los orcos y les confesó que el manantial del que habían bebido contenía su sangre a lo que los orcos respondieron con el horror de saber que su destino volvía a estar ligado a los demonios que tanto mal les habían traído en el pasado.

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La intención del Señor del Foso era utilizarlos para recuperar el control de la Horda y declararle la guerra a los humanos. Pero Mannoroth no contaba con que Thrall se hubiera aliado con Lady Jaina, y con los tauren del sabio Cairne que idearon un plan para rescatar a Grom y, por medio de un ritual, exorcisar la presencia de los demonios de su interior.

Ayudado por agentes de la Legión Ardiente, los Grito de Guerra igualaban la ayuda recibida por Thrall de parte de humanos y tauren. Grom le revela a Thrall que la maldición de la sed de sangre no fue obra de Gul’dan sino que este estaba siendo manipulado por una entidad superior, los demonios de la Legión Ardiente y consentida por los jefes de los clanes orcos que aceptaron beber la sangre de Mannoroth voluntariamente. Thrall enfurecido por la confesión de su amigo se enfrentó a él y consiguió atraparlo en una Gema del Alma.

Con la ayuda de los chamanes Orcos y Sacerdotes Altos Elfos, Grom consiguió entrar en razón y volver a tener el control de sí mismo. Tras disculparse con la Horda, acordó con Thrall la importancia de acabar con Mannoroth para poner fin a la amenaza de la invasión de demonios que estaba produciéndose en Azeroth.

“Redención” y muerte

Grom y Thrall se dispusieron a dar caza al demonio en un cañón que había sido excavado por infernales en Vallefresno.

Allí, Thrall lanzó un primer ataque contra Mannoroth, pero fue fácilmente repelido por el Señor del Foso que podía haber acabado con ellos fácilmente de no ser por Grom, que lanzó su hacha con gran fuerza sobre el demonio asestándole un golpe devastador que destrozó su coraza de placas y que se clavó profundamente en su vientre. Aunque el golpe fue mortal, Mannoroth explosionó liberando una enorme cantidad de fuego de su interior que alcanzó de lleno a Grom. El jefe del clan Grito de Guerra resultó mortalmente herido al interponerse entre el fuego y su amigo Thrall al que protegió con su cuerpo. Después de una cruel agonía, Grom se sintió redimido y liberado de la carga que pesaba sobre él por haber hecho beber la sangre demoníaca a los orcos de su clan condenándolos. Thrall le dijo que no solo ya era un orco libre sino que además había liberado a todos los orcos de los demonios. Dicho esto Grom murió como un héroe para la raza Orca.

Conclusion

Grom es considerado un Héroe por los Orcos. Sin embargo, para mi, los Orcos ignoran todo el mal que hizo. Condeno a toda su raza a servir a la Legión Ardiente al beber la sangre de Mannoroth, y esto desencadeno que el, y casi todos los Orcos, masacraran a miles y quizás millones de personas a causa de su error. Puede ser que al final se haya sacrificado por un mejor futuro para los suyos, ¿Pero eso corrige todos los errores pasados y lo convierte en un héroe? ¿Eso le devuelve la vida a toda la gente que murió por su error? Claro que no.

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One response to “El Athenaeum: El Jefe del Clan Grito de Guerra

  1. Pero tampoco podemos despreciar su sacrificio, salvando a los orcos y no sólo a millones de vidas, sino a toda vida en el Universo al haber hecho fracasar el plan de la Legión Ardiente para invadir Azeroth y culminar su plan para purificar el Universo. Ha cometido errores en su vida, pero de por sí Grommash no es un personaje que sea movido por la maldad ni el deseo de destrucción, sino un guerrero al que le mueve el honor y el ansia de guerra. Ya dio todo lo que podía dar para corregir su error, más no podía, y por ello creo que merece ser perdonado y recordado como el héroe que fue. Además, precisamente ese resentimiento contra su figura fue pagado por su hijo Garrosh, siendo la principal razón de su locura y de la destrucción que provocó en Pandaria. Esto es una muestra de que se debe saber perdonar cuando se ha hecho lo imposible por corregir el error. Saludos

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