Historia | Reina Azshara

La Reina Azshara es la Reina de la ciudad naga de Nazjatar. En su tiempo amada por su pueblo, Azshara hizo un pacto con el titán oscuro Sageras para limpar la impureza de las razas inferiores del mundo. Sus intentos fueron decimados por la Resistencia Kaldorei y el Pozo de la Eternidad, por el cual ella había abierto un portal para permitir la entrada de Sargeras al mundo, colapsó. Ella y su gente fueron absorbidos por el Hundimiento, y en las profundidades un antiguo mal le ofreció un pacto que convirtió a sus altonatos en las criaturas naga que son hoy.

La Ultima Reina de los Kaldorei

Azshara está considerada abiertamente como la más bella de las elfas nocturnas y la que más rápido se ganó el amor y la confianza de su pueblo en la historia de los kal’dorei. Como miembro de los Altonatos y única heredera al trono, Azshara siempre estuvo fascinada por el Pozo de la Eternidad. Tras su coronación, decidió dedicarse por completo a sus intereses por lo que pronto ordenó la construcción de un extraordinario palacio enjoyado en una de las orillas del pozo.

Reina Azshara, por Derrick Chew (Haz clic para aumentar)

Buscando agradar a su reina, los nobles propusieron que la capital de los elfos de la noche, Elun’dris, cambiara de nombre en su honor. Azshara aceptó con gracia real y tras un acalorado debate, el nombre elegido fue Zin-Azshari o “La Gloria de Azshara” en su lengua. Los kal’dorei celebraron por todo lo alto el nuevo nombre de su ciudad mientras que el amor que sentían hacia su reina crecía a la vez que disminuía su confianza en los decadentes Altonatos. El embelesamiento que Azshara ejercía sobre su pueblo les impedía percibirla como uno de los miembros de los Altonatos. Todos los kaldorei amaban a su reina pero Azshara solo correspondía a aquellos que pertenecían a su élite de nobles corruptos. Estos eran odiados por la mayoría del pueblo que los consideraba poderosos practicantes de magia.

Azshara y su corte establecieron su residencia en el nuevo palacio tan pronto como estuvo completo. Muchos Altonatos se dedicaron devotamente a estudiar sin descanso al pozo. La obsesión de los Altonatos creció y la cantidad de magia que tomaban de las profundidades del pozo fue creciendo para conjurar hechizos cada vez más poderosos. El pozo entró entonces en una confusa fase donde se daban oscuras tormentas en su superficie y en la que sus aguas se teñían hasta convertirse completamente en un líquido negro.

Sueños de Gloria

Un día, la reina estaba con Lord Xavius, su consejero de más confianza, quien le propuso la idea de utilizar el poder del Pozo de la Eternidad para purgar el mundo de impurezas y hacerlo un lugar ideal a sus ojos. La gran cantidad de magia que habría de usarse atrajo la atención de un observador interesado: Sargeras. Tratando de desatar a sus fuerzas demoníacas en Azeroth, el titán oscuro entró en contacto con Xavius, sometiéndolo a su poder tras el cual cayeron el resto de Altonatos y la propia Azshara. Xavius ayudó a su reina a comunicarse con Sargeras, quien le transmitió su deseo de limpiar el mundo de razas inferiores. Sargeras engañó a Azshara haciéndole construir un portal que se alimentaba de las energías del pozo para invadir Azeroth, en un conflicto que se conoció como la Guerra de los Ancestros.

Sin embargo, no todos los miembros de la corte estaban a favor de este pacto. El Príncipe Farondis, gobernante de la distante región de Azsuna, no estaba de acuerdo con el actuar de la Reina, y consideraba que la intromisión de Sargeras llevaría a su pueblo a un destino terrible. Por lo tanto, decidió por su propia cuenta embarcarse en una misión desesperada: destruir el Pozo de la Eternidad y detener el avance de las fuerzas de Sargeras en el mundo. El poder que necesitaría para hacerlo vendría de un antiguo artefacto oculto dentro de la Academia de Nar’thalas: La Maretista de Golganneth.

No pasó mucho tiempo antes que la Reina Azshara se enterase de los planes del desafiante Príncipe y lo persiguiera a él y a su pueblo. Fue ella misma quien después se encargó de romper el artefacto en pedazos utilizando el inmenso poder arcano que la agraciaba. La energía expulsada por la destrucción de la Maretista hizo que gran parte de la región de Azsuna, junto con sus habitantes, fuera devorada y destruida.

No pasó mucho tiempo antes que el primer ataque de la Legión Ardiente a Azeroth cayera en Zin-Azshari, la ciudad capital de la civilización kal’dorei. Sus ejércitos estaban liderados por Hakkar y Mannoroth, quienes diezmaron Zin-Azshari sin piedad matando a todo el que se alzara a su paso. La segunda ciudad más poblada y poderosa de los elfos de la noche, Suramar, fue la siguiente en el punto de mira de la Legión. Miles de elfos fueron masacrados mientras los Altonatos permanecían a salvo en lo alto de sus murallas y Azshara reía a carcajadas la muerte de sus súbditos. “Azshara ayúdanos!” se escuchaba entre el caos de la batalla. Pero Azshara había asumido que la muerte de su gente era necesaria para que ese mundo perfecto que Sargeras le había prometido se llevara a cabo.

No tardó en crearse un movimiento de resistencia al que Azshara no prestó jamás atención. Fue entonces cuando, tras Hakkar y Mannoroth, Sargeras envió a Archimonde a Azeroth. Juntos permanecieron al mando de los ejércitos demoníacos ajenos a los intentos de tres elfos de la noche que trataban de desbaratar sus planes: el druida Malfurion Tempestira, su hermano gemelo Illidan y la sacerdotisa de Elune Tyrande Susurravientos, a la que ambos hermanos amaban. Junto a ellos, tres héroes provenientes de un lejano futuro: Krasus (o Korialstrasz en su forma de dragón), un mago humano llamado Rhonin y un guerrero orco que respondía al nombre de Broxigar.

Cuando el portal por el que había de pasar Sargeras estaba casi abierto, el esfuerzo combinado de los elfos de la noche y sus aliados llegó hasta el mismo palacio de Azshara para tratar de destruirlo. Irritada por la falta de orden, Azshara exigió una explicación a Mannoroth que a punto estuvo de arrancarle la cabeza pero se detuvo en el último momento al ver en ella un poder tan solo superado por el propio Sargeras, Kil’Jaeden y Archimonde. Azshara le perdonó la vida pero a cambio de que trajera a Sargeras a Kalimdor para acabar con la misión que le había prometido.

El Nacimiento de los Naga

No mucho más tarde, el portal fue destruido y el Gran Cataclismo asoló Kalimdor. Azshara se dio cuenta que Sargeras finalmente no vendría, y decidió no contarles a sus más leales seguidores la noticia. Cuando las aguas turbulentas del Pozo de la Eternidad entraron en el palacio, Azshara creó un escudo protector que la puso a salvo junto a los Altonatos que quedaban. Pese a sus esfuerzos, su hechizo colapsó y el agua sumergió Zin’Azshari y a su pueblo con ella. Fue entonces que…

…un poder oscuro escondido tomó a la Reina Azshara, ofreciéndole un nuevo pacto para salvar su vida. Ella, a cambio del poder y un nuevo reinado, tomaría a su gente y la convertiría en un ejército para su nuevo patrón. La que una vez fuese una hermosa elfa ahora era una aberración, y quienes habían caído con ella ahora eran criaturas serpenteantes y monstruosas. Así nació el reino de los naga.

Reina de los Naga

Azshara se ha convertido en un ancestro que merodea en las profundidades de las olas, tratando de recuperar sus poderes mundanos. La Reina Azshara no se ha ahogado sino que se ha transformado en una escurridiza criatura acuática que algún día liderará a sus seguidores para retomar la superficie del mundo. Azshara se hundió en el mar junto a sus mandos de confianza y los Altonatos. Los Dioses Antiguos la eligieron como una herramienta útil y la transformaron junto a su gente en nagas. La poderosa reina aún vive gobernando a los Naga y cuando despertó en el fondo del mar, mandó construir un palacio para rivalizar con el que tenía en su hogar en Azshara.

A Azshara se la ha creído muerta durante mucho tiempo por parte de los elfos de la noche pero sigue viva, en la ciudad de Nazjatar en el fondo del océano. Ha abrazado el poder de los Naga, crecido en tamaño y posee numerosos tentáculos engarzados con joyas y objetos de poder. Maquina su venganza contra los traicioneros elfos de la noche, acumulando todo el poder que pueda conseguir para los Naga. Al vivir en el mar, Azshara se ha convertido en la Reina de los Naga, quienes la siguen ciegamente. La mayoría vive en Nazjatar, la capital construida sobre una enorme zanja en las cercanías de la Vorágine, donde Azshara tiene su palacio imperial. En todos estos años se ha mantenido a tanto de las actividades de los habitantes de la superficie, buscando vengarse de los elfos de la noche que la derrotaron. A los Naga que la acompañan en Nazjatar trata de mostrarles el poder que pueden alcanzar en Azeroth que permanece cauteloso a lo que la Reina Azshara pueda tratar de hacer en el futuro.

El Renacer

Con el reciente Cataclismo, Azshara y sus fieles seguidores se unieron al Martillo Crepuscular bajo el dominio de sus oscuros amos, los Dioses Antiguos.

En Costa Oscura, los aventureros son enviados a recuperar el Cuerno de los Ancestros para detener a los Adeptos Crepusculares que intentaban traer de vuelta a la vida a un Heraldo de los Antiguos. Antes de que los aventureros pudieran recuperar el Cuerno, la misma Azshara, después de diez mil años, apareció para que le explicasen esa atrevida intromisión. Antes de que la reina pudiera hacer algo Malfurion apareció para enfrentarse a ella. Ante este Azshara solo rió, diciéndole que no tenía tiempo para tonterías ya que había cumplido su objetivo. Le dijo Malfurion que este ataque a Costa Oscura era solo una distracción para alejarlo de Hyjal para que sus aliados pudieran comenzar el ataque al árbol del mundo, Nordrassil. Luego de ese discurso, Azshara deja el lugar para volver a su trono en Nazjatar, sin darse cuenta de que sus planes habían fallado gracias a los aventureros.

La Maretista de Golganneth

Recientemente, durante la invasión de la Legión Ardiente a las Islas Quebradas y el resto del mundo de Azeroth, un conjunto de artefactos conocidos como los Pilares de la Creación fueron buscados por diferentes entidades. Uno de ellos, la Maretista de Golganneth, fue encargada por la Reina Azshara a la Dama de las Mareas Athissa. Un aventurero de Azeroth, junto al espíritu del difunto Príncipe Farondis de Azsuna, intentó detener la victoria de Athissa pero termina siendo capturado por los naga.

Farondis, confundido por sus opciones, elige rescatar al aventurero. Al ayudarlo a escapar, una voz familiar lo saluda: la imagen de la Reina Azshara misma, que le ofrece liberar a su pueblo fantasmagórico de su maldición si le jura lealtad. El príncipe se niega, liberando su ira sobre ella con un hechizo sin efecto. Es entonces cuando ella anuncia que su ira se acerca, para luego desaparecer.

La Maretista es luego recuperada por un grupo de héroes, tras batallar con una abominación en una isla remota al sur de Azsuna. Azshara, decepcionada, envía a la Maestra Sassz’ine a recuperarla cuando es llevada a la Tumba de Sargeras más adelante, quien es derrotada finalmente por los defensores de Azeroth.

La Batalla por Azeroth

Por mucho tiempo, la flota marítima de la ciudad de Boralus en Kul Tiras ha sido objeto de deseo de la Reina Azshara. En su codicia, logró corromper al líder de los Maresabios del reino, el Señor Cantotormenta, y a su séquito de seguidores, quienes se han recluído en sus monasterios y evitan ayudar a encontrar a la flota kultirana que ha estado perdida por meses. Las voces en sus cabezas se han vuelto demandantes y violentas, y muchos de ellos han renunciado a sus deberes en Kul Tiras para rendir pleitesía a las horrentas criaturas de los océanos.

Los héroes de la Alianza descubren la traición del Señor Cantotormenta y se adentran en el Templo de las Mareas para lidiar con él. Es entonces cuando ellos ven la retorcida forma de la Reina Azshara comandando al líder de los maresabios a encargarse de los intrusos. Después de una corta batalla los maresabios, transformados en horribles abominaciones por el poder del Vacío, los héroes logran liberar la flota kultirana de las garras de la Reina Naga.

Sin embargo, ese no era su único plan. Las playas de Zuldazar fueron invadidas por ejércitos de nagas en búsqueda del Anillo de las Mareas, un artefacto perdido en una antigua batalla contra Kimbul, uno de los loa de los Zandalari. Sus planes son destruídos por un aventurero de la Horda, quien logra encontrar el templo donde el loa mismo había ocultado el artefacto y se hace con el artefacto tras pasar las pruebas de sabiduría del loa.

Las constantes fallas de sus ejércitos han debido causar gran ira en la Reina, ya que semanas después se han avistado invasiones a gran escala de nagas en las costas de Kul Tiras y Zandalar. Mientras que los defensores de esos territorios logran frenar los avances de las criaturas marinas, la Reina se prepara para elevar la guerra en Azeroth. Pronto la antigua reina de los Kal’dorei, la Reina de las Mareas, volverá con su ira infinita y su gran poder para terminar lo que comenzó hace diez mil años…


11 respuestas a “Historia | Reina Azshara

  1. interesante, muy buena redaccion, pero escuche de que se habia filtrado una informacion en la cual decian que Azshara guardaba un “oscuro secreto” bajo nazjatar.

    me pregunto si se tratara de un dios antiguo.

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